14 nov. 2011

FIN DE SEMANA EN GENALGUALCIL (SERRANÍA DE RONDA). DESCRIPCIÓN

Del 11 al 13/11/2011

Para ver todas las fotos, pincha en los links de abajo

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INTRODUCCIÓN

Una vez más éramos fieles a la tradición de pasar un fin de semana en una casita rural en algún pueblo de Andalucía, Jose y yo, junto con Manoli, Antonio, Ana y Trini (aunque ésta última por causas ajenas a su voluntad, nos ha fallado este año). Realmente, sólo lo hemos hecho dos veces, el año pasado en las Alpujarras granaínas y éste en la Serranía de Ronda (Málaga), pero estamos seguros que se va a convertir en una costumbre y cada año nos reuniremos para pasar un fin de semana de noviembre en un lugar diferente en el que incluyamos, siempre que el tiempo lo permita, una ruta de senderismo, algo de turismo rural ya sea por el pueblo donde nos alojemos u otro de los alrededores y por supuesto turismo gastronómico con productos autóctonos.

SITUACIÓN

La Serranía de Ronda es una comarca española situada al oeste de la provincia de Málaga, en la comunidad autónoma de Andalucía. Dicha comarca está compuesta por 21 municipios: Algatocín, Alpandeire, Arriate, Atajate, Benadalid, Benalauría, Benaoján, Benarrabá, Cartajima, Cortes de la Frontera, Faraján, Gaucín, Genalguacil, Igualeja, Jimera de Líbar, Jubrique, Júzcar, Montejaque, Parauta, Pujerra, Ronda.

El más importante de todos ellos es Ronda y ya lo conocíamos todos nosotros además de que lo que más nos apetecía era un pueblo mucho más pequeño, más auténtico en el sentido de pueblo y no de ciudad como ya se ha convertido Ronda.

Teníamos complicado el decidirnos por cual de los 20 pueblos restantes buscaríamos el alojamiento, porque sin una referencia concreta de ninguno de ellos, nos daba igual, así que optamos por buscar una casa que nos gustara, que tuviera capacidad para cinco, que no fuera muy cara, que estuviera bien ubicada y equipada, … pero la mayoría de los pueblos más cercanos estaban ya cogidas para ese fin de semana, por lo que dentro de las pocas que teníamos libres nos decidimos por Casa Urda en Genalguacil, pueblo que en principio descartamos por ser el más distante de nuestros respectivos domicilios pero luego, al conocer el pueblo, nos sorprendió gratamente y nos hemos alegrado mucho de haber optado por este.

GENALGUACIL

Situación geográfica: Ubicado en el bajo Genal a 517 metros sobre el nivel del mar.

Superficie: 31,60 Km²

Número de habitantes : 682

CASA URDA

La casa, cuyo propietario es Don Francisco Urda, se encuentra ubicada en la calle principal del pueblo, concretamente en el núm. 52 de la C/. Real, es una casita de 3 plantas, su exterior tan blanco como todas las del pueblo y con su persiana exterior tapando la puerta, como todas las del pueblo. La planta baja se compone de un salón comedor con chimenea, cocina y un pequeño patio techado con un cuarto de baño completo. En la segunda planta hay dos dormitorios, uno con cama de matrimonio y otro con una cama individual más otro cuarto de baño completo y en la tercera planta hay otros dos dormitorios, uno con tres camas y otro con dos, en total tenía ocho plazas, con lo cual a nosotros nos sobraban tres.

Precio: 93€ por noche

EL CAMINO

Serían las 15:45 cuando salimos de nuestro domicilio, aunque había algunas alternativas más para llegar, tomamos por la que nos envió el GPS, dirección carretera de Utrera. Aunque era la más corta en kilómetros, también  la más larga en tiempo, ya que no pasábamos por ninguna autovía.

En total 167 kms. y casi tres horas de viaje. Aunque no desdoblada, la carretera era buena salvo el tramo final.

A partir de Montejaque el camino era precioso, el haberlo pasado de día tanto a la ida como a la vuelta, nos hizo disfrutar mucho del paisaje, con unos valles preciosos y mucho miradores donde disfrutar de las vistas. Lo peor fueron los últimos kilómetros, donde las curvas se sucedían unas detrás de otras, pero gracias una vez más a Jose, nuestro experto conductor, hizo que no nos mareásemos.

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LLEGADA AL PUEBLO

Al llegar al pueblo, sobre las 18:45 nos estaba esperando la Sra. Fina, vecina de una casa de al lado y encargada de entregarnos las llaves y mostrarnos la vivienda, también nos facilitó el número de teléfono del vendedor de la leña que en media hora se encontraba allí con una gran espuerta llena de leña al precio de 10€.

Mientras llegaban nuestros amigos malagueños aprovechamos para hacer las camas, deshacer los equipajes y también fuimos a uno de los dos supermercados que hay en el pueblo a comprar pastillas para encender el fuego. En esta tienda nos llevamos una mala impresión pues era la primera persona del pueblo con la que hablábamos después de Fina, y no os podéis imaginar la persona tan desagradable que estaba al cargo de la tienda, nos atendió fatal sin ninguna educación y ni un mínimo de tacto para estar atendiendo a un público. Al día siguiente cuando a alguna persona del pueblo le preguntábamos por alguna información, no sabían nada, pensamos en este pueblo son muy parcos en palabras y no le gusta el turismo, pero a lo largo del fin de semana pudimos comprobar que tuvimos mala suerte al principio, más tarde llegamos a dar con personas encantadoras y ancianetes muy serviciales que incluso nos llegaron a regalar un buen ramo de hierba Luisa.

Cuando llegaron nuestros amigos, las tres chicas nos fuimos a comprar hielo, fuimos a un bar que estaba un poquito retirado, eso nos sirvió para ir viendo algo más del pueblo que nos pareció precioso, después de tomarnos una cervecita en el bar, nos fuimos para la casa, cenamos con los víveres que llevábamos y tomamos unas copitas con una agradable charla al calor de la chimenea.

Aquí os pongo una link para obtener una visita virtual de Genalguacil

Visita virtual

A DISFRUTAR DEL DÍA

A la mañana siguiente después de tomarnos un copioso desayuno, nos fuimos a la calle a disfrutar del bonito día que había salido, ni gota de frío y con un sol resplandeciente.

Los lugareños nos indicaron que podíamos hacer una ruta de senderismo que llega hasta Jubrique aunque no la hiciéramos completa porque la duración entre ida y vuelta eran 4 horas.

De camino hacia el sendero ya empezamos a ver las maravillas de arte que se han quedado en el pueblo con motivo de encuentros bianuales  que se celebran en el mes de agosto desde 1994.

En dicho año, por parte de la corporación municipal, surge la idea de reunir a una serie de artistas, lo más heterogéneos posible, le dieron los medios para que trabajaran, crearan, convivieran e intercambiaran ideas de forma que al terminar las obras realizadas se quedaran allí, formando parte del lugar para que además de los que viven allí, todos los que lo visiten puedan disfrutar de Genalguacil no sólo por su belleza natural si no también como un punto de encuentro en torno al arte.

Cada dos años, artistas de todas partes se reúnen aquí para, durante una semana, hacer distintas piezas de arte que luego dejarán expuestas de manera permanente en las calles del pueblo. Genalguacil es, pues, un museo al aire libre, y caminando por sus callejuelas empedradas uno se encuentra pinturas en las paredes, esculturas, troncos tallados... que se integran con el entorno (como una escultura de una viejecilla debajo de una cuesta, que se llama Hasta el moño de tanta cuesta). Cada detalle (números de las casas, nombres de las calles, bancos para sentarse, chimeneas) está terminado de alguna manera algo artística u original, convirtiendo el pasear por las calles en un auténtico pasillo de museo.

Ya son un centenar de pintores, escultores, fotógrafos, ceramistas los que allí han dejado su obra.

Desde el principio del sendero se apreciaban unas vistas preciosas del pueblo en su conjunto. Vimos que se trataba de una ruta cómoda,  un carril ancho de tierra compactada y con una arboleda espesa que nos resguardaba del sol. Aunque nosotros no la hicimos completa porque los lugareños nos indicaron que tras pasar el río, en el tramo final hasta Jubrique había una calzada romana muy empinada y ahora no estamos muy acostumbrados a hacer senderismo e íbamos a terminar reventados, así que un poco antes de llegar al río decidimos volver, tardamos entre ida y vuelta unas dos horas pero desde luego lo disfrutamos muchísimo, sobre todo la ida.

En esta época del año el campo estaba precioso con esos tonos amarillos, anaranjados y rojos de su arboleda perdiendo la hoja. Estaba repleto de castaños, madroños, quejigos, aguacates y un sinfín de plantas que yo no podría enumerar por no ser conocedora de ellas.

COMIDA EN RESTAURANTE EL VISIR

Al llegar de nuevo al pueblo, nos fuimos a comer a un restaurante llamado El Visir, que estaba en la misma calle de “Casa Urda” y ya llevábamos referencia por haber visto su página web y tenía buena pinta.

El coqueto restaurante sólo lo abren de jueves a domingo y por lo que vimos en Internet tiene una amplia y elaborada carta pero tuvimos “mala suerte” es un decir porque según nos contaron el cocinero había estado enfermo y se acababa de incorporar así que sólo servían menús a 12€.

Pedimos queso de cabra gratinado, revuelto de champiñones para picar, de primero unos brócolis gratinados y otros, creps de espinacas y de segundo un pastel de berenjenas y cuatro platos de bacalao. De postre unos helado de chocolate y otros plátano frito, este último ideal. El chico que nos atendía nos preguntó que tal estaba todo y le fuimos totalmente sinceros, todo riquísimo, exquisito salvo el bacalao que era congelado y no sabía a nada, tal cual se lo hicimos saber “sin mal rollo”, pero cual fue nuestra sorpresa que al pagar nos había descontado 4€ por menú a los cuatro que habíamos pedido bacalao. Todo un detallazo. Francamente lo recomiendo.

De allí, los chicos se fueron a descansar un rato a la casa y las chicas, cámaras en mano, nos fuimos a visitar el pueblo siguiendo la ruta de sus esculturas, o bien conociendo Genalguacil a través del arte alojado en sus calles, azoteas, paredes, portales, escaleras, cualquier rincón es bueno para dejar su huella un artista.

Como estaba cayendo el sol, tuvimos unas vistas muy bonitas ocultándose entre las montañas. Nos apresuramos para poder ver las esculturas con la luz del día, pero al final nos cogió la noche aunque daba igual también tenía su encanto es uno de los pueblos más iluminados que he visto.

Tras volver a la casa y descansar un ratito, recogimos a los chicos y nos fuimos a cenar, también en la misma calle. Es un hotelito rural, regentado por una pareja muy agradable que no son de allí pero tienen sus negocios en la provincia de Málaga entre la costa y la sierra.

El Restaurante era el del complejo rural Los Jardines del Visir, pedimos varios platos para picar entre todos y el que os recomiendo es la carrillada, muy rica. Un lugar agradable y acogedor, bien situado y sus dueños muy amables y conversadores, pasamos un rato muy agradable con ellos.

ÚLTIMO DÍA

A la mañana siguiente, además de hacer el mismo recorrido de por la tarde, todo el pueblo en busca de las obras para que lo vieran los chicos,y volver a recrearnos en sus calles, rincones y plazas y sobre todo en sus vistas,  entramos en su museo, un sitio pequeñito, con solo tres salas que las podéis ver al completo en las fotos. En la tienda de artesanía tenías artículos muy bonitos, realmente preciosos a buen precio y atendido directamente por los creadores de dichos artículos.

Al terminar nos fuimos a la casa, recogimos, entregamos la llave a la Sra. Fina y nos fuimos para un pueblo cercano llamado Benarrabá, aunque sólo estaba a 21 kms. fueron unos 40’ de camino, debido al montón de curvas que tuvimos que pasar como podéis ver en el mapa.

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El ir a Benarrabá es porque queríamos comer en un restaurante que me habían recomendado, pero como me dejé la dirección en casa, creía que estaba dentro del pueblo y no era así, estaba en la carretera, a unos 2 kms. aproximadamente más adelante de donde nos habíamos desviado para entrar en el pueblo, después de que una señora nos indicara donde estaba, fue toda una odisea deshacer el camino andado para salir del pueblo lleno de estrechas callejuelas, curvas y cuestas.

MESÓN MIRADOR DE LA SIERRA (Antigua Venta de Las Corchas)

Está en la carretera de Ronda a Algeciras Km 32,6 29490 BENARRABÁ (Málaga)
Tel: 951166167 - 951150272 Móvil: 63697389

Allí comimos muy bien garbanzos con setas y un revuelto de setas, jamón y nueces y cada uno pedimos un plato de carne diferente, la presa que yo pedí seguramente es la más rica que he probado en mi vida.

Con mucha pena de que terminaba nuestro maravilloso fin de semana, nos despedimos de nuestros amigos malagueños y emprendimos nuestro viaje de vuelta, haciendo un par de paradas por el camino, en Algatocín a comprar algunos productos típicos de la tierra y de la época como castañas en almíbar, con frutos secos y en mermelada ummmm, riquísimas. La segunda parada la hicimos en Algodonales, en la provincia de Cádiz, donde paramos para tomar un cafelito y por supuesto comprar su famoso y riquísimo queso que ahora está tan de moda, el queso payoyo.

Ver las fotos:

  1. El pueblo, sus callejuelas, plazas y rincones
  2. Sus fuentes
  3. Su arte
  4. El Museo
  5. Paisajes
  6. Sus flores, el campo. Ruta de senderismo desde Genalguacil a Jubrique
  7. La casa. Nosotros

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