9 nov. 2010

JORDANIA. CAPÍTULO VIII–AMMAN–BETANIA

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SÁBADO 09/10/10 – AMMAN – BETANIA – AMMAN

Hoy sábado, penúltimo día de nuestro viaje, teníamos el día libre en Amman, por ello la noche anterior habíamos contratado un taxi a través del hotel, el cual nos recogería a las 10:00 para llevarnos a Betania.


Como hoy no era necesario madrugar mucho, tras el desayuno hicimos unas compras en la tienda del hotel, que no sé si lo he dicho ya en algún capítulo anterior, pero al contrario que en otros lugares, tenía muy buenos precios, más baratos que en los típicos suvenires, y a la hora acordada en punto nos estaba esperando en la puerta nuestro taxi, un monovolumen de 8 plazas donde cabíamos los seis.

 
Emprendimos nuestro camino hacia Betania que se encuentra a unos 45 Kms. de Amman, tomando la carretera que va al Mar Muerto, a 9 kms de éste.  El taxista, un hombre amable y simpático que hablaba perfectamente inglés, hacía de guía a la vez y nos iba explicando todo aquello que nos encontrábamos por el camino. Cuando estábamos ya muy cerca, a 18 kmts. del Mar Muerto, hizo una parada en la carretera para mostrarnos un pequeño sitio donde hay carteles indicativos del lugar más bajo de la tierra.

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En la mayoría de los circuitos guiados a Jordania no incluyen la visita a Betania, bien es cierto que luego la ofrecen como algo opcional y es una visita bastante fácil de hacer por libre. Más que por motivos religiosos a nosotros nos llevó hasta allí motivos culturales e históricos así como la propia curiosidad de cómo sería y como se conservaría el lugar donde fue bautizado Jesús.

Pongo esta imagen de google, obtenida de la página http://www.algunosviajeros.com, bastante significativa, para hacernos una idea del lugar exacto donde se encuentra Betania.
 
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Cuando llegamos al centro de visitantes sacamos la entrada, 7 Dj incluye un transporte en microbús de unos 2 kms que te lleva al lugar del Bautismo de Jesús.

Nada más llegar, estaba a punto de salir uno de esos microbuses por lo que lo pillamos corriendo para ahorrar tiempo y no tener que esperar al siguiente, que creo que salen con una frecuencia de 15’.
Las visitas son guiadas en inglés, pero en esta ocasión no tuvimos mucha suerte con el guía que nos había tocado, bastante desagradable, se ponía a dar las explicaciones sin que aún se hubiera reunido todo el grupo y hablaba bajito y muy deprisa, por lo que al no ser nuestro idioma, le pedimos por favor que hablara más lento a lo que hacía caso omiso y para más inri, hablaba algo de español para lo que le interesaba como por ejemplo cotillear de donde éramos y cosas así.
 

Comento esto porque salvo los letreros que nos daba tiempo de leer, poco más podíamos enterarnos de la historia.

Betania, situada en el río Jordán, significa “casa de la fuente” en hebrero.


El yacimiento de Betania más allá del Jordán es uno de los lugares bíblicos más importantes de Jordania, ha sido identificado como el sitio en el que predicaba Juan Bautista y donde Jesús fue bautizado por Juan.


En el año 1899 ya se habían realizado excavaciones en el lugar pero no fue hasta 1994 después del Tratado de Paz con Israel (y los territorios palestinos) cuando aparecieron los restos de las iglesias, cuevas, pozos, canales de agua y piscinas bautismales. A partir de descripciones de la Biblia y de relatos de peregrinos se declaró el lugar como el sitio del bautismo de Jesús. El papa Juan Pablo II celebró allí una misa multitudinaria al aire libre en el año 2000.



El principal yacimiento arqueológico hallado fueron los restos de tres iglesias bizantinas de los siglos 5-6 a. De C., una encima de la otra. Unas escaleras bajan hasta lo que se supone que fue el nivel del agua y un pequeño edificio marca el lugar del bautismo de Jesús.
 

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Las primeras vistas del río Jordán, ya fueron un poco decepcionantes, pues esperaba un río más ancho, limpio y caudaloso, nada más lejos de la realidad, nos encontramos con un estrecho río cenagoso.
 

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Tras pasar por algunos senderos con vegetación algo seca y en algunos tramos techados con trozos de madera para evitar el intenso sol, llegamos al sitio principal del lugar, el enclave donde se están llevando a cabo con gran intensidad las excavaciones para dejar al descubierto las canalizaciones y construcciones que sirvieron a Juan e Bautista para desempeñar el bautismo.
 
En dicho lugar se hayan los restos de tres iglesias bizantinas superpuestas del siglo V y VI que fueron destruidas por inundaciones, donde se supone que marcan el lugar donde fue bautizado Cristo.
 

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Posteriormente fuimos a la nueva iglesia ortodoxa-griega San Juan Bautista, su interior es precioso con un colorido espectacular donde nos muestran fantásticos murales representativos del nacimiento o el bautismo de Jesús.


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Y ya por fin llegamos a un sitio que nos hacía mucha ilusión y es poder tocar directamente por nosotros el agua del Jordán y traernos una poca en una botellita para recuerdo o para utilizarla bendecida previamente en algún bautizo familiar. Estaba muy sucia y con muchos insectos.


Cuento una anécdota del nuestro curioso “milagro del Jordán” y es que en la botellita de agua de Ana, una amiga del grupo, se coló un pequeño y diminuto pez que nos dimos cuenta más tarde, curiosamente el pez sobrevivió después de estar con la botella cerrada y viajar en el fondo de la maleta dentro del avión durante muchas horas, que al llegar a España, Ana lo bautizó como “Jordanito”, lo puso en una pequeña pecera y lo mimó, alimentó y cuidó durante algún tiempo e incluso hasta llegó a crecer un poco pero finalmente al cabo de los dos meses aproximadamente murió, con la consiguiente pena de su dueña.
 

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Pila bautismal donde bautizan a los bebés.


 
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La visita, a pesar de ser muy rápida, no sé si hubiéramos podido resistir mucho más tiempo allí, ya que el clima era insoportable, una humedad tremenda y un calor pegajoso que, aunque era muy bonito e interesante ver todo lo que allí había,  sudando como pollos estábamos deseando de salir.

Tomamos de nuevo el microbús hacia el centro de visitante y allí nos estaba esperado nuestro taxista, emprendimos la vuelta a Amman y a medio camino paró para invitarnos a un té o café que él mismo nos llevó al coche, que por cierto el más bueno que hemos tomado en Jordania, estaba riquísimo.

Al llegar a Amman, pensábamos que había terminado nuestro “contrato con el taxista” y le pedimos que nos dejara en algún lugar de la Down Town donde pudiéramos tomar una cerveza con alcohol.

Una curiosidad es que nos paró en la puerta de una librería “book shop” y entramos dentro, después de llegar al fondo de la tienda y subir unas escaleras, ¡sorpresa!  llegamos a un bonito restaurante con una gran terraza muy ambientada, toda llena de gente joven, la mayoría, por no decir todos, no jordanos con pinta de estudiantes occidentales, casi todos conectados a Internet con sus portátiles.

Sí servían alcohol, tenían cervezas Heineken pero … a qué precio 5 Dj. Allí pasamos un rato muy agradable junto con nuestro taxista al que invitamos a un refresco, él pretendía que nos quedáramos a comer allí, pero no era el sitio que nosotros preferíamos para comer, queríamos algo más local no de pizzas, comida italiana u otro tipo de comida occidental.
 
 
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Como no nos decidíamos entre nosotros qué tipo de comida queríamos para almorzar, nos dejó en un pequeño bar, que no recuerdo como se llamaba, la calle era l-Malek Faisalni, estaba a las afueras de la vieja ciudad pero no muy lejos de la mezquita de Hussein, donde nada más entrar olía estupendamente al cordero de los dos comensales que había en ese momento, uno de ellos, ni corto ni perezoso, tomó dos o tres trozos del cordero de su plato con la mano como es preceptivo y nos invitó a probar, ummm riquísimo, nos sorprendió nuevamente la amabilidad y hospitalidad de los jordanos.
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Como ahí no hablaban nada de inglés, nuestro taxista se encargó de pedir nuestra comida por nosotros. Tres bandejas de una especie de shoarmas, no sabría decir con exactitud qué es pero estaba muy rico, así como otras tres con carnes, compuestas de trozos de cordero, salchichas con carne picada que habían cocinado a la brasa como un pinchito o brocheta con verduras, por supuesto acompañado con salsas típicas como hummus, de berenjenas y otra picante, así como dos botellas de agua, comida que no pudimos apurar y que estaba deliciosa, probablemente el mejor cordero que tomamos pero lo mejor de todo, el precio 24 Dj, a 4 Dj por cabeza, así da gusto comer no las clavadas que nos han metido en las comidas concertadas con la excursión.

A la salida del bar estaba lloviendo, oro para os jordanos, aunque sea un engorro para los turistas, aunque duró poco y pudimos continuar nuestro paseo.  Tras esperar un poco en la puerta del bar a que escampara, tomamos la calle abajo con dirección a la down town, y al pasar por una confitería, el olor y el colorido de los pasteles en el escaparate, nos hizo entrar.
Había infinitas clases de pastelillos, pastas y galletas que muy amablemente, sin pedirlo, los dependientes nos dieron a probar, incluso si decías que no, insistían y lógicamente picamos y algunos de nosotros caímos en la tentación de comprar para regalitos a la familia que prepararon en cajitas para el transporte. Son muy típicos los de pistacho y estaban muy bien de precio, sobre 6/7 Dj la caja.
 
 

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Continuamos calle abajo y entramos en el café “Al Rashed Courts”, también conocido como Café Eco-Turismo, nos llamó la atención porque tenía unas banderas en la puerta y estaba en el primer piso de un edificio por lo que augurábamos buenas vistas desde allí.
La entrada la tiene por un callejón lateral, al llegar estaban todos los sitios del balcón ocupados por lo que al no tener ningún atractivo el interior, nos disponíamos a marcharnos, como los señores que había suponemos que eran clientes habituales, el camarero no dudó en quitarlos para dejarnos una mesa libre en toda la esquinita desde donde se veía el movimiento de coches y gentes de la down Town.

Vistas de la calle Al-Malek Faisal de Amman desde el balcón del Café Al Rashed Courts
 
 

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Otra sorpresa nos llevamos cuando pedimos dos tés y cuatro cafés y el camarero se presenta con la bandeja que veis abajo, sí son 6 vasos de agua de plástico precintados como si fueran yogurts, y el azúcar y la menta en un pequeño recipiente como un huevero.

Eso nos llamó mucho la atención pues era la 1ª vez que lo veíamos, no sólo en Jordania sino en ningún otro lugar que hayamos visitado, y lo más sorprendente fue la cuenta, 3 Dj, sí hoy el día había salido baratito.

 

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Otro de los atractivos de ese lugar es la cantidad de cachimbas o narguiles que había tanto usadas por los clientes que allí se encontraban como las que estaban almacenadas en un rincón, así como las ascuas.

En definitiva, recomiendo encarecidamente pasar por esta calle y tanto para la comida, pasteles, café o té, encontraréis muchos sitios locales muy atractivos y que de precio están fantásticos.
 

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Al salir de allí, ya había anochecido y había un bullicio tremendo con tanto comercio, gente y coches, dimos un paseo más hasta la mezquita de Hussein parándonos en todas las curiosidades de las tiendas hasta que decidimos tomar dos taxis para ir al hotel, negociado previamente nos cobraron 4 Dj a cada uno.


Después de la cena, como era nuestra última noche en Amman y por supuesto en Jordania, decidimos algunos del grupo salir a tomar alguna copa a algún lugar con música en vivo y Nizar, nuestro guía nos recomendó el Hotel Regenci, que ahí actuaba cada noche un amigo suyo cubano, llamado Carlos.

Este hotel no estaba muy lejos del nuestro pero sí había que tomar un taxi que nos costó 2 Dj. El sitio era elegante y bonito, Carlos con su grupo cantaba muy bien y pasamos un rato agradable escuchándolos y también charlando un rato con Carlos.

A la vuelta tomamos otro taxi de vuelta al hotel, que por la hora querían aprovecharse y cobrar más caro pero nos mantuvimos duros y les pagamos lo mismo que a la ida.

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