30 dic. 2009

ARGENTINA: Nov-Dic/2009 - CAP. XI

DÍA 11º. MIÉRCOLES -  02/12/09 - Buenos Aires

Después del desayuno y tras hacer el check-out en el hotel, a esperar que nos recogieran para llevarnos al aeropuerto.
Amanece un día frío como es habitual aquí, pero soleado y precioso, que pena que nos vamos, aunque eso no significa nada, con lo cambiante que aquí es el tiempo, a lo largo del día puede, llover, nublarse, nevar, de todo. Bueno, en realidad yo no me quejo del tiempo para nada, hemos tenido hasta ahora muchísima suerte, frío porque es normal aquí pero ya veníamos preparados para ello, pero ni lluvias ni nevadas considerables que nos impidan hacer alguna excursión.
Llega nuestro transfer, simpático muchacho y gran conversador, como la mayoría de los argentinos. 
Ya en el mostrador, facturamos una de las dos maletas de mano para no tener que discutir en todos los aeropuertos sobre el peso de 5/10 kgs., pagamos las correspondientes tasas, aquí en Calafate son una pasada, 38 ppp (=6,78€). 
Vuelo El Calafate – Buenos Aires.
Aerolíneas Argentinas AR-1803 – Avión: MC Donnell Douglas MD-88. Clase Turista.  Asientos: 5E y 5 F
Salida: 11:06. Llegada: 14:02. 
Duración del Vuelo: 2 h 56´.(esto es lo previsto)
El avión, curiosamente salió cinco minutos antes de la hora y la tripulación anuncia que el vuelo a Buenos Aires dura 2h40', en vez de 2h 56' que es lo que indicaban los billetes, total que entre el despegue antes de la hora y  el ahorro de tiempo en el aire, llegamos a BB.AA. 21' antes de lo previsto.

Pobre Roberto, nuestro agente que nos tenía que recoger todo sudando, con tanto adelanto se le había echado el tiempo encima. Llegamos al hotel enseguida, pues la arribada como dicen ellos la hicimos en el Aeroparque Jorge Newbery que está mucho más cerca que el Aeropuerto Ezeiza.

Al llegar al hotel, H.Unique Park Central, el mismo que cuando estuvimos al principio del viaje en BB.AA. y recuperamos la maleta "de verano" que habíamos dejado en consigna y nos dieron nuestra habitación. Esta vez en la 9ª planta y con vistas a la calle principal con lo cual desde el balcón también teníamos una vista preciosa del Obelisco.
Salimos a patear las cosas que nos habían quedado pendientes de la otra vez, en el mismísimo Obelisco, en Avda. 9 de julio tomamos el Subte, línea D, en 8 estaciones nos plantamos en la plaza de Italia del Barrio de Palermo viejo.

Uff, que de vida tiene esta plaza, qué movimiento de tráfico, de gente, etc., aunque serían aproximadamente sobre las 16:00 horas, pasamos por una pizzería y nos tomamos una porción de pizza y unas Quilmes, pues la "comida ligera" que nos habían dado en el avión, nos había quitado las ganas. Una vez cargadas las pilas dimos una vuelta a la estatua de Giuseppe Garibaldi, y al zoológico ahí no entramos, sólo desde la puerta vimos su portal de entrada que es una reproducción del Arco Triunfal de Tito en Roma, después de ver tantos animales en su hábitat natural no nos apetecía entrar para verlos encerrados, más tarde me enteré que no solo merece la pena verse por los animales si no también como conjunto edificio paisajístico ornamental y que en 1997 fue declarado monumento histórico nacional.


En la puerta estaban aparcados los famosos coches de caballo o carruajes llamados "mateos" muy engalanados, que es un transporte turístico y atractivo pintados con el estilo fileteado,que es un estilo de pintar y dibujar típicamente porteño y que pasean a los turistas por Plaza de Italia, el Zoológico, el Rosedal, los Bosques de Palermo al lado estaba el Jardín Botánico, ahí sí que entramos ya que aparte de ser la entrada gratuíta, era donde, al haber tanta vegetación más fresquito se estaba.

Al salir tiramos por la Avda. Jorge Luis Borges, toma este nombre porque en esta calle, en una casa que ya no se conserva, vivió el poeta durante algunos años de su vida.

Como a mediados de la larga calle, en un esquina había un café y entramos para tomarnos uno, la sorpresa fue que cuando el señor nos trajo los dos cortados, también traía dos vasos de zumo de naranja, 2 vasos de agua con gas y 2 galletas, todo ello por 14 pesos (=2,50 €).

Antes, todo ese barrio se llamaba Palermo Viejo, pero nos explicó el dueño que ese éra el límite, a partir de allí comenzaba Palermo Soho, era el nuevo nombre que le habían dado.
La calle J.L. Borges terminaba en una plaza muy animada, llamada Cortazar callejeamos un poco por la zona y pudimos comprender que lo del nombre vendría por la cantidad de comercios, restaurantes y bares que había. No nos apetecía más seguir andando por el barrio y llegar hasta Palermo Hollywood, que como habíamos decidido ir a cenar a Puerto Madero para verlo iluminado, tomamos un taxi allí mismo. El taxista, un señor mayor, amable, simpático, inteligente y gran conversador, sólo que como él mismo dijo, durmió con la puerta abierta y le entró el alzheimer ya que al llegar a la plaza de San Martín, pedimos que nos dejara allí y se le había olvidado poner el taxímetro, le dijimos que nos cobrara aproximadamentelo que él estimara por una carrera similar, nos dijo que eran  15 pesos, nos pareció honrado y barato y le dimos 20, el señor nos dijo que aunque perdiera dinero al menos la carrera le había merecido la pena por la conversación, hasta que punto son grandes conversadores los argentinos.

Pateamos la plaza de San Martín que ya habíamos pasado un par de veces en los autobuses turísticos, pero ahora pudimos ver de cerca el monumento al Gral. San Martín y a los ejércitos de la independencia.






















Seguimos avanzando hasta la Plaza Fuerza Aérea Argentina (antigua Plaza Britania) para ver también de cerca la Torre Monumental o Torre de los Ingleses que es un monumento situado en el barrio de Retiro, construida por residentes británicos en la ciudad para conmemorar el centenario de la Revolución de Mayo.

Tras la Guerra de las Malvinas fue rebautizada con su nombre original: Torre Monumental, aunque los ciudadanos siguen refiriéndose a ella con el nombre "de los ingleses".


Continuamos caminando por la Avda. Leandro N. Alem.y Alicia Moreau Justo de Puerto Madero. Y después de pasear largo rato por la avenida más pegada al puerto, viendo al Puente de la Mujer de Santiago Calatrava.


Este puente peatonal, mide 160 m de largo por 5 m de ancho con un brazo metálico de 39 m de altura que se observa desde diversos puntos de la zona. La obra plasma la imagen de una pareja bailando un tango. La mujer está representada por la silueta curva del puente y la del hombre por el mástil blanco que se erige a lo alto. Posee un mecanismo giratorio único en el mundo comandado por una computadora, que permite moverse y rotar cada vez que pasa una embarcación. La verdad es que hay que tener mucha imaginación para ver la pareja bailando el tango y los argentinos no la acaban de encontrar.


La zona de la derecha de ladrillo rojos, es la antiga zona de los almacenes del puerto hoy día rehabilitados y convertidas en finos restaurantes. 
 
 

Nos tomamos unas cervecitas para disfrutar un poco más del entorno del Río de la Plata, sus diques, el barco museo y el Puente de la Mujer, y un poco más tarde nos arriesgamos a entrar para cenar en un sitio "sin recomendación", optamos por el Restaurante "Cabaña Villegas", en C/. Alicia Moreau de Justo, 1050 http://www.villegasresto.com.ar/

El sitio era bonito, elegante, con vistas al río, allí tenían buffet de ensaladas que era gratis y podías tomar cuanta quisieras si pedías otro plato más, pedimos dos bifes de chorizo, tengo que aclarar que lo que nosotros conocemos por chorizo, el embutido, no tiene nada que ver con el de ellos, es un filete gordito de carne de vaca (no se de que parte de la vaca será), pero en fín, este no es de los mejores que habíamos tomado, tenía mucha grasa. Los dos bifes, ensalada, una botella de vino y una de agua, 147.50 pesos (=25,72 €). Acabada la cena tomamos un taxi y al hotel.

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27 dic. 2009

ARGENTINA: Nov-Dic/2009 - CAP. X


DÍA 10º. MARTES -  01/12/09 - El Calafate

Nos recogen en el Hotel a las 07:15, ya habíamos encargado la noche anterior nuestro picnic para comer ya que hoy tocaba día completo de navegación y no tendríamos ningún restaurante en el trayecto.

La navegación consistía en una travesía por el Lago Argentino y sus brazos para visitar los glaciares Upsala (el más grande de todos), el Onelli, desembarque en su bahía para hacer una caminata a pie de 1500 mts. a través de un bosque de lengas para desde ese punto divisar los glaciares Bolados, Agassiz y Heim y navegación por el canal del Spegazzini.

No fue posible llegar hasta el Upsala ni entrar en la bahía Onelli ya que debido al calentamiento global está sufriendo importantes desprendimientos impidiendo el paso al primero y aunque a la Bahía Onelli hubiéramos podido entrar, por precaución no se hizo, corríamos el riesgo de que a la vuelta cambiaran los vientos y los témpanos cerraran el paso al barco, como nos comentó el guía que había ocurrido semanas atrás que tuvieron que salir deprisa y corriendo. Los icebergs van cambiando de posición cada día, con lo cual la empresa no garantiza el acceso a todos los lugares del recorrido. Para compensar ésto nos llevaron hasta el Perito Moreno para divisar la cara norte, con lo cual, al ser muy similar a la cara sur, de haber sabido ésto no hubiéramos hecho el pequeño crucero opcional del día anterior.


La excursión se inicia en Puerto Banderas a 49 kmts. del Calafate. Nos esperaba un recorrido de 155 kmts. El monopolio de las excursiones en barco por el glaciar la tiene la empresa Fernández Cambell, no se cuanto costó porque esta excursión va incluida en nuestro circuito, íbamos en clase turista lógicamente pero hay una clase VIP que se va en butacas muy cómodas, te dan café y vas justo detrás del capitán, pero la verdad es que yo prefiero la clase turista cuando hay algo que ver fuera (que es la mayoría de las veces) pues se tiene todo el barco para moverse con más libertad de un lado a otro, arriba y abajo y en la clase vip hay unos pequeños balconcitos a los laterales que si ese día está llena, van todos apretujados.
La navegación comienza en el Lago Argentino cruzando el estrecho de la Boca del Diablo para adentrarse en el Brazo Norte. Poco a poco van apareciendo los primeros témpanos de hielo, procedentes del Glaciar Upsala, muchos kilómetros más adelante. Yo creí que después de lo que vi ayer, hoy sería más de lo mismo y no me impresionaría tanto, tonta de mi, el primer desencaje de mandíbula lo tuve cuando vi el primero de los icebergs grandes de un color azul turquesa, había visto alguna foto con anterioridad mientras estaba preparando el viaje, pero pensé que sería exceso de color de la foto, para nada, pura realidad.


El espectacular color azul del hielo de las grietas de los glaciares y de las cavidades de los icebergs es algo realmente llamativo. Ese color, unido a la grandiosidad de esas formaciones hace que incluso parezcan más irreales a nuestros ojos.

El color turquesa es debido a que la luz del sol contiene todos los colores del espectro, pero el hielo los absorbe todos menos el azul.
Vamos viendo otros icebergs, con formaciones muy diferentes, una cueva, un ojo, etc. algunos nos tan azules en su conjunto pero en las concavidades o en los pliegues profundos destacaba de nuevo ese azul turquesa. Son una maravilla, seguimos avanzando, pero efectivamente, tal como nos habían anticipado no podemos llegar al Upsala, pasamos por el Glaciar Seco, que tiene una superficie de 4 km2 y se caracteriza porque está en periodo de retroceso por lo que se puede divisar la lengua de tierra erosionada en tiempos anteriores, cuando desaguaba en el brazo Spegazzini y por fin llegamos al que fuera el glaciar "number one", la joya de la corona de los glaciares, de entre los que nosotros vimos, claro,fantástico, el original y majestuoso Spegazzini. Conocido con el nombre de peineta, a mi me representaba una gran lava corriendo por las faldas de un volcán, pero en blanco y azul, entre la V de dos montañas.

El Spegazzini es uno de los glaciares más importantes del Parque Nacional Los Glaciares, está ubicado entre la provincia de Santa Cruz, Argentina y la provincia de Última Esperanza en la región de Magallanes, Chile. Su característica principal es la gran altura de su frente, que alcanza 135 m. convirtiéndolo en el más alto del P.N. Tiene una superficie de 66 km2 y un ancho promedio de 1,5 km. Es importante también la vegetación que lo rodea por su marcado contraste de colores producido por la erosión del glaciar, la humedad, el viento y el sol.
Glaciar Seco











 

Glaciar Spegazzini
En este, como en cada uno de los puntos importantes, el capitán del barco paraba bastante tiempo y giraba en  en todos los sentidos para que nadie desde ningún punto se quedara sin verlo, fue otro de los ahhhhhh generalizado por todos los turistas allí congregados. 

El frío era tremendo, pero sobre todo el viento, claro que bien abrigado era llevadero principalmente porque estabas tan entretenido con los paisajes que casi no te daba tiempo de prestarle atención, en los ratos de navegación un poquito más largas aprovechamos para comernos el bocata y calentarnos un ratito en el interior del barco.

Llegamos a la última parte de la navegación, a la cara norte del ya conocido Perito Moreno, ya no impresionó tanto como el día anterior, ya llevábamos dos días viendo glaciares, pero lo que no deja de impactar son los desprendimientos por más veces que los veas, allí es donde te das cuenta de lo grande de la naturaleza, no es algo programado ni mecánico que le das a un botón y se cae un témpano, no, es la suerte o te pilla allí o no te pilla y la buena fortuna quiso que apreciáramos algunos desprendimientos, pero dos especialmente grandes, que a su caída provocan una importante ola que se deja notar hasta en el barco que estábamos a una prudencial distancia. Y ya de vuelta sin perderlo de vista en la distancia para que no se borrara de la mente, llegamos a Puerto Banderas y acabó nuestra navegación y experiencia con glaciares.


Rondando las 17:30 de la tarde, nos recoge el autobús y nos lleva de vuelta a Calafate, nos deja en el centro, damos un paseo viendo algunas tiendas de artesanía, por cierto bastante caras comparadas con BB.AA., cruzando de cera en cera a lo largo de la Avda. Libertador o calle principal-comercial, que nos jugábamos la vida cruzando ya que en Calafate no existen ni semáforos ni pasos de peatones, hay que ir sorteando coches. Tras realizar algunas comprillas y tomarnos un café (de nuevo la guerra con mis descafeinados, ya aquí desistí, me dí por vencida), nos fuimos a la Laguna Nímez, que tan bien había oído hablar de ella y la teníamos tan cerca del hotel, a ver pájaros que ciertamente había muchos pero a mi particularmente no me llaman la atención demasiado porque no los distingo en la altura lo que si me gustan son esas elegantes aves rosas, los flamencos, que también había una buena bandada, pero se encontraban en todo el centro de la laguna e idem. de los mismo, mi vista de lejos no es especialmente buena con lo cual no pude apreciarlos con detalle, entre eso y el frío que hacía no paramos demasiado tiempo y nos volvimos al hotel a ducharnos y prepararnos que teníamos reserva en el Restaurante "La vaca atada" Av. Libertador 1176 - Tel. 491227.

 Flamencos en la Laguna Nímez - El Calafate

Llegamos al restaurante, joper, cómo aprovechan aquí los espacios, ponen las mesas tan pegadas unas a otras que no hay hueco ni para poner el chaquetón y te estás enterando de las conversaciones de los vecinos.

Llevábamos una idea fija, comer pescado y sobre todo trucha y merluza negra que eran los dos pescados típicos de la zona, ya que nos quedamos con las ganas de comer merluza negra en Ushuaia.

La trucha era con salsa de camarones, asalmonada y similar a la nuestra y la merluza simplemente a la parrilla, pero no tiene nada que ver con nuestra merluza, la sirven en tres trozos grandes, por decir a quién se parece, tiene una similitud con el bacalao pero yo soy una fanática del bacalao y esta merluza no me gustó mucho, demasiado grasa pegada a la piel y su textura en general. Los dos platos,  servidos con un cuenco aparte de arroz blanco, una ensalada de lechuga y tomate, más una botella de vino blanco y agua, 224 pesos (=40 €). En general no salimos satisfechos ni con el precio ni con el servicio, creo que tampoco tuvimos mucha suerte con el camarero que nos tocó, ni la presentación, ni la calidad, por ahí he leído algún comentario positivo, pero como cada uno cuenta la feria según le va, aquí tenéis mi opinión.
De vuelta al hotel a reorganizar las maletas que mañana partimos para Buenos Aires.

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25 dic. 2009

ARGENTINA: Nov-Dic/2009 - CAP. IX

DÍA 9º. LUNES -  30/11/09 - El Calafate



Me levanto pesadísima, me parece que la noche anterior me había comido un cordero entero en vez de una porción, incapaz de desayunar, me preparo (a escondidas, claro, porque eso no le gusta a ningún hotel) un pequeño bocadillo por si mejoraba a lo largo de la mañana.
Nos recogen a las 8:00 y emprendemos la ruta de 80 kmts. que separan el Perito Moreno de El calafate (el pueblo más cercano), ya la travesía nos anunciaba que iba a ser un día de impresiones. Por el camino, lindos paisajes de los Andes y el Lago Argentino, divisamos guanacos, cóndores, etc. Alguna parada técnica de toilette y la próxima “ta chan …..” a la vuelta de una curva, primera  imagen del Perito Moreno, yo creo que todo el malestar del estómago y de cabeza que llevaba, se me pasó de golpe, primera fotito, uff muchísimo frío y continuación hasta el embarcadero.Los catamaranes en los que se realiza la navegación son grandes, amplios y cómodos, con ventanas enormes desde las que se contempla perfectamente el paisaje. Dentro no se pasa frío. Fuera ya es otra cosa, pero es preferible estar fuera y pasar frío para no perderte el maravilloso espectáculo que tienes delante de los ojos.

Esta excursión era opcional, no recuerdo exactamente cuánto nos costó pero no era cara, no la teníamos incluida en nuestro circuito y nos pareció interesante hacerla para irnos con el avistaje de todas las caras del Perito Moreno, pero mañana descubriríamos que realmente esta excursión no merecía mucho la pena pues en la navegación todo glaciares del día siguiente divisábamos la cara Norte, ya que no se puede llegar a los glaciares Upsala y Onelli por los desprendimientos y prácticamente es casi igual.
Un poquito de información para ponernos al corriente:
El glaciar Perito Moreno debe su nombre al naturista y explorador argentino Perito Francisco Pascasio Moreno (1852-1819) quién entre otros méritos donó las tierras para la creación del primer P.N. de Argentina, sin embargo nunca conoció el glaciar que hoy lleva su nombre. El primer hombre blanco que avistó este glaciar fue Juan Tomás Rodgers, capitán inglés de la armada chilena en 1879, pero no fue hasta principios del siglo XX cuando empezó a ser conocido. Hay muchos glaciares en el planeta pero ninguno con las  características del Perito Moreno. Principalmente hay tres características que lo diferencia del resto: Acceso, estado y fenómeno de la ruptura.
Acceso: porque pocos glaciares del mundo tienen un acceso tan fácil como este que se puede caminar encima y está a 185 m. sobre el nivel del mar.
Estado: porque desde 1917 se encuentra estable, mantiene todas sus dimensiones, esto indica que la ganancia de nieve en su zona de acumulación, compensa a la que pierde en la zona de pérdida principalmente por derretimiento.
Ruptura: este fenómeno es tan espectacular como único desde 1940. El proceso de ruptura se inicia cuando el glaciar toca la península de Magallanes, aumentado el nivel del Brazo Rico del Lago Argentino.
Datos técnicos: Superficie, 254 Km2 – largo, 30 kms. – altura media de las paredes sobre el nivel del lago, 55 mts. – altura de las paredes bajo el nivel del lago, 120 mts.
Continúo pues. La excursión sale desde el embarcadero "Bajo de las Sombras", ubicado a 6 km del Mirador del Glaciar. Se navega en barco por el Brazo Rico del Lago Argentino, mientras se aprecian los témpanos de hielo provenientes del Glaciar.
Al llegar hasta el extremo sur del Canal de los Témpanos, el barco se ubica a una distancia prudencial de la pared del glaciar (aproximadamente a 200 metros), permitiendo contemplar los desprendimientos que se producen.
Fue alucinante, el barco era grande y estaba lleno de turistas y sólo se escuchaba un enorme silencio, quedamos mudos, con la boca abierta, impactados por lo que estábamos viendo y eso que lo mejor estaba por llegar. La duración de la excursión era de 1 hora y como el punto donde habíamos tomado el barco estaba cerca, casi todo el tiempo nos lo llevamos delante del Perito Moreno, el barco giraba continuamente para que todo el mundo tuviera la oportunidad de contemplarlo desde su situación.
Acabado nuestro pequeño crucerito, de nuevo en el microbús, 6 kmts. más y llegamos a la explanada donde comienza el tour a pie. Estaba empezando a nevar, por suerte no se llegó a poner el suelo blanco pero luego abrió el día y entre tanta ropa y las caminatas, llegamos a tener incluso calor.  Allí hay un restaurante donde previamente nos compramos unos bocatas por si nos entusiasmábamos con el paisaje y no nos quedaba tiempo para volver al mismo y comer antes de que nos recogieran.
Hay una excursión opcional, que toda la gente que la ha hecho ha venido encantada pero a Jose no le apetecía demasiado, es un  minitrekking caminando con grampones por la nieve del mismísimo Perito Moreno, es de 2 horas de duración. A mi se me ha quedado la espinita de no hacer esta excursión, pero bueno algo se tiene que quedar siempre pendiente para una próxima visita, ese tiempo lo aprovechamos para contemplar más tiempo el Perito y hacer el recorrido completo de las pasarelas.Era algo cara, rondaba los 400 ppp ( =71,42 €).
Había dos rutas a seguir, hacia la derecha, que  fue la que tomamos primero, mucho más cómoda y creo que más corta, después pudimos apreciar que también la más bonita pues se divisaba el glaciar durante más tiempo y era todo en descenso. Era una locura, no parábamos de hacer fotos, todas tan similares, como si plasmándolo en muchas fotos pudiera perdurar más el recuerdo con el tiempo, ahora aquí, ahora allí, ahora ponte tú, ahora me pongo yo, aquél trozo que se va a caer, mira aquel puentecito, escucha el crujido…… Al terminar esta ruta hay un servicio gratuito de microbuses que te lleva de nuevo al punto de partida, este detalle tenemos que agradecérselo a nuestra guía, pues nos encontramos con mucha gente de otras excursiones que desconocía este servicio.

Una vez allí iniciamos la segunda ruta, la de la izquierda, no deja de ser una maravilla, pero es algo más cansada, tiene muchas más subidas y bajadas, aunque las pasarelas son anchas y cómodas de andar.

Siendo un sitio tan turístico, yo me esperaba muchísima gente y que habría tortas para tirar una foto en algún punto estratégico, pero no era así, aunque sí había mucha gente pero como había kilómetros de pasarelas la gente no se concentraba ni se agolpaba en un solo sitio estaba muy repartida y en cuanto al punto estratégico para la foto, daba igual, cualquier punto era maravilloso y se divisaba bien desde cualquier parte..
Bueno, bueno fue alucinante no se puede uno imaginar cómo es hasta que no lo tiene delante, yo creo que hasta ahora es el fenómeno natural más impactante que he visto en mi vida. Creo que el sueño de todo turista que visita el glaciar, incluyéndonos nosotros los primeros, es ver caer algunos de los puentes que se forman al chocar el glaciar con la península y pasar el agua por debajo, pero claro eso sería una suerte bárbara que sólo unos pocos lo pueden disfrutar, de hecho la última vez que ocurrió creo que fue en 2006. Pero nos tuvimos que conformar con la caída de algunos trozos más pequeños, no sé con qué frecuencia caen, evidentemente no es matemático, supongo que dependerá de tantas cosas, la temperatura, los vientos, …pero hoy sí que hemos tenido la suerte de ver caer dos o tres trozos de nieve compactada llamados témpanos que luego se quedan flotando a todo lo largo del Lago Argentino durante bastante tiempo, uno de ellos de un tamaño considerable, eso sí que impresiona sobre todo por el ruido, el estruendo que suena al desprenderse avisa y llama la atención antes de caer al agua.
Nos hicimos el recorrido completo, salvo el pequeño tramo del  sendero del bosque que era interior y no teníamos mucho interés ya que no se divisaba el glaciar, cuando terminamos, nos sentamos delante del Perito en uno de los bancos habilitados para ello a tomarnos el bocata que habíamos tenido la precaución de traernos, así disfrutamos un rato más de esa maravillosa vista que se ha grabado a fuego en mi retina y que no puedo, ni quiero, ni debo olvidar.
Estaríamos de vuelta en El Calafate aproximadamente sobre las 16:30 y teniendo en cuenta lo tarde que anochece, aprovechamos para decirle a la guía que llamara a la oficina a ver si quedaban plazas para unirnos a una excursión que comenzaba a las 18:00 horas. Suerte que quedaban libres algunas,  con lo cual nos recogerían a dicha hora en el hotel. Mientras tanto aprovechamos para dar un paseo por la calle Libertador o calle comercial principal.
La excursión se llama “El balcón de Calafate” nos costó 160 ppp (=28,57 €) y es de 3 horas de duración y un recorrido de 15 kmts. Llegaron a recogernos con un camión especial todo terreno, un estilo a los que hay en Doñana y  comienza la aventura… subidas y bajadas por las montañas, llegando a ascenderse hasta 1100 mts. sobre el nivel del mar y alcanzamos  lugares de acceso imposible para otros medios de transporte, por la cara Este del Cordón Huyliche y llegamos hasta las terrazas naturales desde donde se domina unas vistas panorámicas del Calafate, Lago Argentino y los cerros Fit Roy en Chaltén y Torre. Luego llegamos al laberinto de piedras az Anita formación del cretácico de 85 millones de años.


Hicimos tres  paradas, la primera en uno de los puntos más altos con la panorámica al fondo del Lago Argentino y El Calafate, uff que frío hacía allí íbamos a volar con el viento pero el cielo estaba azul y el sol fuera, preciosa estampa. La segunda parada fue para caminar entre las piedras formaciones geológicas con unas formas muy raras y no tan raras según la imaginación de cada uno, llegamos andando hasta una zona donde tenían unas carpas-iglúes y nos estaban esperando para darnos café, té o chocolate calentito con madalenas, fue un puntazo, entre el frío que hacía y el iglú parecía que estábamos en el Polo Norte.
Continuamos  un poco más adelante con el todoterreno hasta la tercera y última parada para ver la piedra de los sombreros, una especie de sombreros mejicanos, (tapatíos) en unas rocas, formados por tener gran abundancia de hierro y al ser las rocas porosas, la erosión va eliminando la arenisca de las mismas quedando al descubierto el hierro, caprichosas formas de la naturaleza. La bajada fue mucho más impresionante que la subida, había algunas pendientes impresionantes, nos comentó el guía, Carlos, muy guapo y simpático dicho sea de paso, que hubo momentos en que la pendiente era de 45º, fue divertidísimo, esta excursión que nosotros hicimos por llenar unas horas de la tarde aburridas, lo pasamos estupendamente y vimos cosas muy originales, se la recomiendo a todo el mundo que pueda y tenga tiempo de hacerla.

 A la vuelta de la excursión, nos dejaron en el centro y nos dispusimos a buscar un restaurante para cenar, al final nos metimos en una pizzería llamada" La Lechuza" en Avda. Libertador, 1301 esquina con 1º de Mayo http://www.lalechuzapizzas.com.ar/home.swf   
No fue muy buen acierto, la pizza, regular (de 4 raciones), una ensalada que tampoco estaba para tirar cohetes y 2 cervezas, 90 pesos (=16 €). Como nos cogió hora punta tardaron en servir y venir a cobrar, las mesas excesivamente juntas sin ninguna intimidad. Regreso al hotel que estaba cerca y a la cama pronto que mañana tocaba otro buen madrugón.


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