24 dic. 2009

ARGENTINA: Nov-Dic/2009 - CAP. VIII

DÍA 8º. DOMINGO-  29/11/09 – Ushuaia - El Calafate



Aunque no nos recogían hasta las 10:00 de la mañana para llevarnos al aeropuerto, nos levantamos tempranito porque había que reorganizar las maletas.
Después del desayuno, como nos sobraba tiempo, nos fuimos dando un paseíto a la Oficina de Turismo de C/. San Martín esquina con C/. Juana Fadul, porque hay dos, la otra está un poquito más lejos del hotel, en Avda. de Maipu, frente al embarcadero de los catamaranes.
Pues como iba diciendo, allí fuimos a sellar el pasaporte, sí, sí, una tontería como otra cualquiera, pero todos los días no se está en “el fin del mundo”, nos pusieron 3 sellos y ahí voy yo “toa” orgullosa de mis tres sellos de Ushuaia, fin del mundo, presumiré durante 10 años porque he renovado el pasaporte para este viaje…
Qué diferencia ver la calle San Martín de día en pleno apogeo comercial a verla a esas horas, aunque eran casi las 10 de la mañana, como era domingo, aunque abran muchas tiendas dedicadas al turismo, supongo que las abrirán más tarde, había un tranquilidad absoluta.
Ya terminaba nuestro viaje a Ushuaia, me iba de este sitio con mal sabor de boca, me había sabido a poco, realmente aunque Ushuaia ciudad no era nada del otro mundo, para poder ver al menos las cosas más importante y típicas así como hacer alguna caminata de senderismo por las muchas rutas naturales que hay  disfrutar del lago Fagnano, etc. hubiéramos necesitado 3 noches, pero en fin, no podíamos extender más las vacaciones.
Volvimos al hotel y a la hora acordada nos recogieron. Cuando íbamos de camino para el aeropuerto, la guía me dio una factura en un sobre y cuál es mi sorpresa cuando me dice que cuando llegue al Hotel de Calafate para recoger la “campera” tengo que abonar 114 pesos porque la han mandado por Jet Pak, la empresa de paquetería de Aerolíneas Argentinas. 
Bueno, bueno, bueno, me quedé helada, si la agencia se ofreció tan amablemente a enviármela, pensé que era una favor que me hacía, por supuesto que no tenía ninguna obligación y le estaba muy agradecida por el detalle, pero creí  que tenía un sistema mediante agentes de podérmelo enviar a Calafate, en ningún momento me informó que tendría un coste, de haber sabido que yo pagaba, podía haber exigido, por lo tanto, elegir  modalidad y el día, así la hubiera tenido el día antes para Ushuaia o bien decidir que no me la mandaran que me compraría una. Pronto se me pasó el mosqueo, al fin y al cabo eran 20 euros.
Estando aún en el autobús, comenzó a nevar, por una parte ¡qué suerte! Y por otra, ¡qué pena! Suerte porque el día y pico que habíamos pasado en esta ciudad habíamos tenido muy buen tiempo y hemos podido hacer todas las excursiones sin ningún problema, pero que pena porque era la 1ª vez en mi vida que iba a ver nevar, sí, he visto la nieve, pero ya caída, me hacía ilusión ponerme todo el anorak blanco, bueno rectifico, el polar azul marino de Jose.
De todas maneras el tiempo de Ushuaia es tan cambiante que en un mismo día puede pasar tranquilamente por 3 estaciones del año, de hecho el tiempo que tuvimos de espera en el aeropuerto pudimos observar que siguió nevando durante un ratito pero sin llegar a ver el suelo blanco y enseguida salió el sol. Hay que ir vestido en plan cebolla, para poderse quitar capas cuando aprieta el sol.
Ya en el Aeropuerto de la Malvinas de Ushuaia, volvimos a tener el mismo problema que en Buenos Aires, había que facturar una maleta de mano por pasar de 5 kgs., la misma discusión, creo que nos tocó el empleado más antipático de todas las Aerolíneas Argentinas, aunque yo llevaba un papel en el que me decía que permitía el peso, el buen Sr. no entraba en razones y se limitaba a las normas pura y dura de los vuelos de cabotaje, sin tener en cuenta que teníamos en el mismo paquete dos vuelos internacionales.
Después de discutir un rato sin éxito, tuvimos que facturar una maleta de las de mano, menos mal que esta vez no le metimos dentro ni la cámara ni el ordenador.
Una vez pagadas las tasas, 25 pesos por persona, pasamos al embarque, (que coraje, tan largo, a partir de ahora pondré ppp, es que ellos utilizan el símbolo $ el mismo del dólar y como algunos precios te lo dan en dólares y otros en pesos, al final te lías y la diferencia es abismal, yo he decidido para los pesos no utilizar la simbología del dólar).
Vuelo Ushuaia – El Calafate. Salida: 11:45. Llegada a El Calafate a las 13:02 horas. Duración del vuelo: 1 h 17’ Aerolíneas Argentinas. AR2886 (Operado por Austral Líneas Aéreas). Clase Turista. Avión: MC Donnell Douglas MD-88. Aquí nos dan una comida ligera. Asientos: 7D y 7E
Estábamos a 863 kmts. de Ushuaia y a 2.727 de Buenos Aires
Llegada al Calafate a la hora prevista,  vuelo perfecto y valijas como dicen ellos, bastante rapiditas,  es un aeropuerto pequeñito pero muy nuevo. Nos recoge un señor que era el conductor pero aquí no llevábamos guía.
Traslado del Aeropuerto de El Calafate al Hotel.
Distancia hasta el hotel:   21,300 Kmts. Unos 23 minutos
HOTEL KOSTEN AIKE. C/. Gobernador  Moyano 1243 –
9405 El Calafate, Santa Cruz, Argentina Tfno: +54 2902 492 424                          http://www.kostenaike.com.ar/

El hotel muy bueno, perfectamente situado en el centro, muy limpio, habitación y baños espaciosos, muebles para poner cosas, personal encantador y nos dan habitación wi-fi gratis. ¡que más pedir!.
Pero nada más llegar preguntamos por mi “campera” y nos dicen que es domingo y que Jet Pack no reparte los festivos, así que la llevarán mañana lunes ¿Cómo? ¿Mañana lunes? Pero si yo a las 8’oo de la mañana me voy a los glaciares ¿Cómo me voy a ir sin anorak? Bueno, me enfadé muchísimo aunque la pobre muchacha que tenía delante no tenía culpa de nada incluso se ofreció a prestarme la suya hasta el día siguiente.
Teníamos que salir a comprar una con urgencia, suerte que allí abren todos los comercios todos los días. Le dije a los recepcionistas que cuando viniera que no se hiciera cargo de ella pues ya no la quería que me iba a comprar una. Pero desde aquí ya anticipo que en los tres días que pasé allí no llegó.
Esperábamos que el/la guía ya que no nos había acompañado desde el aeropuerto estuviera allí para informarnos acerca de las excursiones opcionales,  pero no estaba, la llamaron por teléfono y quedamos con ella a las 16:00 horas. Aprovechamos para comer allí mismo en el hotel unos sándwiches (bueno, eso es un decir, aquí serían bocadillos en toda regla) y unas Quilmes, porque a mediodía sólo tienen snack no tienen servicio de restaurante.
A la hora acordada apareció la persona de la agencia y nos explicó el abanico de posibilidades que teníamos para emplear nuestro tiempo libre, así como nos dio algunas referencias de restaurantes para cenar, entre ellas nos pareció uno de ellos muy interesante pues estaba en un sitio estratégico, en alto, con bonitas vistas de El Calafate, el Lago argentino y Los Andes, además de que tenía un servicio gratuito que te llevaban y recogían, especialistas  en cordero y estábamos ansiosos de comer de nuevo el cordero patagónico, porque el de ayer nos supo a poco y con las prisas no lo disfrutamos, así que automáticamente nos hicieron la reserva y acordamos que nos recogía, creo que a las 20:30, para poder disfrutar de la vista antes de que anocheciera, aunque quedaba bastante, ¡cuántas horas de claridad! Amanece a las 5’00 de la mañana y anochece cerca de las 23’00, esto hace que cunda mucho el día, ya que tienes toda la tarde para excursiones opcionales.
Salimos del hotel y nos fuimos a hacer algunas compras necesarias y prioritarias: un anorak para mi, protección solar y labial, botas de treking para Jose…. Los precios no eran muy baratos, hay que tener en cuenta que es un sitio eminentemente turístico y como decían ellos si todo tiene que venir de BB.AA. aunque sea por el transporte, ya está encareciendo los artículos. Lo mejor es llevarse todo lo que uno crea que pueda necesitar desde aquí o comprarlo en BB.AA., y sólo comprar en el resto de Argentina algún recuerdito o algún artículo de necesidad.
Al acabar las compras y nos quedaba un rato de tarde libre, nos entramos en un museo Centro de interpretación histórica (19 ppp). Estaba a la salida del pueblo, desde la Avda. del Libertador y 9 de julio se camina 4 cuadras por esta calle hacia la Laguna Nimes. Hay que cruzar el arroyo y seguir por el camino de la derecha hasta llegar a av. Brown y G. Bonmelli.
El didáctico recorrido está estratégicamente pensado para introducirnos en la historia de la Patagonia austral desde su misma formación. 

A través de líneas del tiempo, láminas con dibujos y fotografías, exhibición de objetos, utensilios y réplicas de elementos, además de los relatos sonoros que acompañan el itinerario, atravesamos catorce mil años de historia humana y ambiental. Los procesos glaciarios y las transformaciones ecológicas, la fauna y el arte rupestre reflejan fielmente la Patagonia prehistórica. El surgimiento y la consolidación de la cultura tehuelche y los primeros encuentros con los colonizadores, el auge de la producción ovina y las grandes estancias, el conflicto laboral y las huelgas patagónicas con sus trágicos desenlaces, nos conducen hasta los orígenes de la ciudad de El Calafate
Museo de reciente creación, 2003, aunque pequeñito y muy familiar. Me pareció muy interesante sobre todo la parte de los aborígenes como fueron eliminados por los españoles, también algún tema de geología y al final también ponen un documental de los derrumbes importantes que ha sufrido en los últimos años el Perito Moreno.
Nos fuimos al hotel a a descargar las fotos en el notebook y arreglarnos para ir a cenar que pasarían a recogernos.
El restaurante se llama “Don Pichón” http://www.donpichon.com.ar/
Puerto Deseado, 242        Teléfono:  +54 (02902)492577

Tomamos ensalada, cordero asado, 2 empanadas de cordero 1 botella de vino, agua y un postre, 181pesos (32,32 €), uff el cordero estaba riquísimo, yo no podía más pero aún así, seguí comiendo hasta terminarlo.
Cuando nos disponíamos a salir, casualidades de la vida, me encuentro con Raquel, una compañera de trabajo de Madrid que nos conocemos por haber coincidido en algunas reuniones de trabajo y cursos, etc. ¡qué sorpresa! No me lo podía creer, a tantos kmts. de España. Después de intercambiar impresiones sobre lo que habíamos visto y nos quedaba por ver y darnos algunos consejos mutuamente, nos despedimos y “nuestro chofer particular”, nos llevó al hotel.

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