27 dic. 2009

ARGENTINA: Nov-Dic/2009 - CAP. X


DÍA 10º. MARTES -  01/12/09 - El Calafate

Nos recogen en el Hotel a las 07:15, ya habíamos encargado la noche anterior nuestro picnic para comer ya que hoy tocaba día completo de navegación y no tendríamos ningún restaurante en el trayecto.

La navegación consistía en una travesía por el Lago Argentino y sus brazos para visitar los glaciares Upsala (el más grande de todos), el Onelli, desembarque en su bahía para hacer una caminata a pie de 1500 mts. a través de un bosque de lengas para desde ese punto divisar los glaciares Bolados, Agassiz y Heim y navegación por el canal del Spegazzini.

No fue posible llegar hasta el Upsala ni entrar en la bahía Onelli ya que debido al calentamiento global está sufriendo importantes desprendimientos impidiendo el paso al primero y aunque a la Bahía Onelli hubiéramos podido entrar, por precaución no se hizo, corríamos el riesgo de que a la vuelta cambiaran los vientos y los témpanos cerraran el paso al barco, como nos comentó el guía que había ocurrido semanas atrás que tuvieron que salir deprisa y corriendo. Los icebergs van cambiando de posición cada día, con lo cual la empresa no garantiza el acceso a todos los lugares del recorrido. Para compensar ésto nos llevaron hasta el Perito Moreno para divisar la cara norte, con lo cual, al ser muy similar a la cara sur, de haber sabido ésto no hubiéramos hecho el pequeño crucero opcional del día anterior.


La excursión se inicia en Puerto Banderas a 49 kmts. del Calafate. Nos esperaba un recorrido de 155 kmts. El monopolio de las excursiones en barco por el glaciar la tiene la empresa Fernández Cambell, no se cuanto costó porque esta excursión va incluida en nuestro circuito, íbamos en clase turista lógicamente pero hay una clase VIP que se va en butacas muy cómodas, te dan café y vas justo detrás del capitán, pero la verdad es que yo prefiero la clase turista cuando hay algo que ver fuera (que es la mayoría de las veces) pues se tiene todo el barco para moverse con más libertad de un lado a otro, arriba y abajo y en la clase vip hay unos pequeños balconcitos a los laterales que si ese día está llena, van todos apretujados.
La navegación comienza en el Lago Argentino cruzando el estrecho de la Boca del Diablo para adentrarse en el Brazo Norte. Poco a poco van apareciendo los primeros témpanos de hielo, procedentes del Glaciar Upsala, muchos kilómetros más adelante. Yo creí que después de lo que vi ayer, hoy sería más de lo mismo y no me impresionaría tanto, tonta de mi, el primer desencaje de mandíbula lo tuve cuando vi el primero de los icebergs grandes de un color azul turquesa, había visto alguna foto con anterioridad mientras estaba preparando el viaje, pero pensé que sería exceso de color de la foto, para nada, pura realidad.


El espectacular color azul del hielo de las grietas de los glaciares y de las cavidades de los icebergs es algo realmente llamativo. Ese color, unido a la grandiosidad de esas formaciones hace que incluso parezcan más irreales a nuestros ojos.

El color turquesa es debido a que la luz del sol contiene todos los colores del espectro, pero el hielo los absorbe todos menos el azul.
Vamos viendo otros icebergs, con formaciones muy diferentes, una cueva, un ojo, etc. algunos nos tan azules en su conjunto pero en las concavidades o en los pliegues profundos destacaba de nuevo ese azul turquesa. Son una maravilla, seguimos avanzando, pero efectivamente, tal como nos habían anticipado no podemos llegar al Upsala, pasamos por el Glaciar Seco, que tiene una superficie de 4 km2 y se caracteriza porque está en periodo de retroceso por lo que se puede divisar la lengua de tierra erosionada en tiempos anteriores, cuando desaguaba en el brazo Spegazzini y por fin llegamos al que fuera el glaciar "number one", la joya de la corona de los glaciares, de entre los que nosotros vimos, claro,fantástico, el original y majestuoso Spegazzini. Conocido con el nombre de peineta, a mi me representaba una gran lava corriendo por las faldas de un volcán, pero en blanco y azul, entre la V de dos montañas.

El Spegazzini es uno de los glaciares más importantes del Parque Nacional Los Glaciares, está ubicado entre la provincia de Santa Cruz, Argentina y la provincia de Última Esperanza en la región de Magallanes, Chile. Su característica principal es la gran altura de su frente, que alcanza 135 m. convirtiéndolo en el más alto del P.N. Tiene una superficie de 66 km2 y un ancho promedio de 1,5 km. Es importante también la vegetación que lo rodea por su marcado contraste de colores producido por la erosión del glaciar, la humedad, el viento y el sol.
Glaciar Seco











 

Glaciar Spegazzini
En este, como en cada uno de los puntos importantes, el capitán del barco paraba bastante tiempo y giraba en  en todos los sentidos para que nadie desde ningún punto se quedara sin verlo, fue otro de los ahhhhhh generalizado por todos los turistas allí congregados. 

El frío era tremendo, pero sobre todo el viento, claro que bien abrigado era llevadero principalmente porque estabas tan entretenido con los paisajes que casi no te daba tiempo de prestarle atención, en los ratos de navegación un poquito más largas aprovechamos para comernos el bocata y calentarnos un ratito en el interior del barco.

Llegamos a la última parte de la navegación, a la cara norte del ya conocido Perito Moreno, ya no impresionó tanto como el día anterior, ya llevábamos dos días viendo glaciares, pero lo que no deja de impactar son los desprendimientos por más veces que los veas, allí es donde te das cuenta de lo grande de la naturaleza, no es algo programado ni mecánico que le das a un botón y se cae un témpano, no, es la suerte o te pilla allí o no te pilla y la buena fortuna quiso que apreciáramos algunos desprendimientos, pero dos especialmente grandes, que a su caída provocan una importante ola que se deja notar hasta en el barco que estábamos a una prudencial distancia. Y ya de vuelta sin perderlo de vista en la distancia para que no se borrara de la mente, llegamos a Puerto Banderas y acabó nuestra navegación y experiencia con glaciares.


Rondando las 17:30 de la tarde, nos recoge el autobús y nos lleva de vuelta a Calafate, nos deja en el centro, damos un paseo viendo algunas tiendas de artesanía, por cierto bastante caras comparadas con BB.AA., cruzando de cera en cera a lo largo de la Avda. Libertador o calle principal-comercial, que nos jugábamos la vida cruzando ya que en Calafate no existen ni semáforos ni pasos de peatones, hay que ir sorteando coches. Tras realizar algunas comprillas y tomarnos un café (de nuevo la guerra con mis descafeinados, ya aquí desistí, me dí por vencida), nos fuimos a la Laguna Nímez, que tan bien había oído hablar de ella y la teníamos tan cerca del hotel, a ver pájaros que ciertamente había muchos pero a mi particularmente no me llaman la atención demasiado porque no los distingo en la altura lo que si me gustan son esas elegantes aves rosas, los flamencos, que también había una buena bandada, pero se encontraban en todo el centro de la laguna e idem. de los mismo, mi vista de lejos no es especialmente buena con lo cual no pude apreciarlos con detalle, entre eso y el frío que hacía no paramos demasiado tiempo y nos volvimos al hotel a ducharnos y prepararnos que teníamos reserva en el Restaurante "La vaca atada" Av. Libertador 1176 - Tel. 491227.

 Flamencos en la Laguna Nímez - El Calafate

Llegamos al restaurante, joper, cómo aprovechan aquí los espacios, ponen las mesas tan pegadas unas a otras que no hay hueco ni para poner el chaquetón y te estás enterando de las conversaciones de los vecinos.

Llevábamos una idea fija, comer pescado y sobre todo trucha y merluza negra que eran los dos pescados típicos de la zona, ya que nos quedamos con las ganas de comer merluza negra en Ushuaia.

La trucha era con salsa de camarones, asalmonada y similar a la nuestra y la merluza simplemente a la parrilla, pero no tiene nada que ver con nuestra merluza, la sirven en tres trozos grandes, por decir a quién se parece, tiene una similitud con el bacalao pero yo soy una fanática del bacalao y esta merluza no me gustó mucho, demasiado grasa pegada a la piel y su textura en general. Los dos platos,  servidos con un cuenco aparte de arroz blanco, una ensalada de lechuga y tomate, más una botella de vino blanco y agua, 224 pesos (=40 €). En general no salimos satisfechos ni con el precio ni con el servicio, creo que tampoco tuvimos mucha suerte con el camarero que nos tocó, ni la presentación, ni la calidad, por ahí he leído algún comentario positivo, pero como cada uno cuenta la feria según le va, aquí tenéis mi opinión.
De vuelta al hotel a reorganizar las maletas que mañana partimos para Buenos Aires.

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