14 may. 2011

SICILIA: CAPÍTULO V– DE PALERMO A SCIACCA

 

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Día 3º- Viernes 29-04-2011

Itinerario:  PALERMO-CASTELLMMARE DEL GOLFO-SEGESTA-ERICE-TRAPANI-MARSALA-SELINUNTE-SCIACCA

 

Ruta de Palermo a Sciacca

De Palermo a Castellmmare del Golfo = 65,6 km. 62’
De Castellmmare del Golfo a zona arqueológica de Segesta = 17,10 km 29’
De Segesta a Erice = 44,6 km 43’
De Erice a Trapani = 13,2 km. 21’
De Trapani a Selinunte (pasando por Marsala) = 79,9 km. 72’
De Selinunte a Sciacca = 41,3 km. 54’
Total kms. recorridos del día:  262 km. 5h 11’ aprox.

Hoy empezaba nuestra ruta real en coche rodeando toda la isla y decidimos hacer el recorrido en sentido contrario a las agujas del reloj, ya que en la parte norte de la isla es donde había menos concentración de lugares turísticos más interesantes de ver para los 12 días que sería nuestra estancia en Sicilia.

Tengo que decir que aunque la conducción fue compartida entre Jose y Juanjo, el principal encargado de confeccionar la ruta fue este último, que se compró una guía y se hizo un planing fantástico, con el tiempo estimado en carretera para desplazamientos y kmts. de distancias así como visitas de monumentos y también incluía los tiempos previstos en dichas visitas, comer, cervecitas, cafés, etc. bastante completito, yo colaboré un poco también en lo que pude, principalmente  en buscar hoteles e información de sitios.

Así que el gran trabajo previo al viaje, que no es poco, hay que darle el mérito a Juanjo, con lo cual pusimos en él toda nuestra confianza de que nos llevaría por los mejores sitios de Sicilia, puede que haya sitios maravillosos que se nos hayan quedado por ver, pero desde luego creo que no se puede achacar a la falta de organización en el itinerario ni al desaprovechamiento del tiempo, sino por supuesto a los pocos días con los que contábamos para ver la isla completa. Aunque hubo días que nos introdujimos un poco hacia el interior, nuestro principal objetivo fue el recorrerla por toda la costa ya que  pegado al mar están los sitios de mayor interés turístico.

CASTELLMMARE DEL GOLFO

Esa mañana nos levantamos temprano, como cada día, serían las 07’30 cuando emprendimos rumbo a Castellmmare del golfo (punto B), y en una hora aproximadamente estábamos allí.

Es un pueblo ubicado en la provincia de Trapani. El nombre significa "Castillo Marítimo del Golfo", que deriva de su nacimiento como fortaleza naval en la antigüedad. El espacio marítimo en el que se encuentra tomó su nombre del pueblo, como “Golfo de Castellammare“.

Es un precioso pueblecito dedicado principalmente a la pesca y el turismo, de unos 15.000 habitantes aproximadamente, aunque a priori parecía pequeño, resultó ser bastante grande. Nuestra visita se concentró en el recorrido que va desde donde aparcamos, casi a la entrada del pueblo, hasta llegar a la Via Puchini, aunque era una callecita estrecha y larga, en la parte izquierda tenía unos miradores abalconados con unas vistas preciosas del puerto desde arriba, allí nos paramos para hacer unas fotos y continuamos hacia adelante desembocando en la plaza del Castillo, este estaba cerrado aunque faltaba poco para la hora de apertura pero justo al lado había una oficina de turismo y entramos a informarnos, nos atendieron dos chicos muy amables que nos atiborraron de información y folletos de toda la provincia de Trapani, los cuales no teníamos tiempo de seguir para no salirnos de nuestra ruta marcada para llegar a dormir a Sciacca.

Vistas del puerto desde el mirador de la Vía Puchini

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Mirador en Via Puchini

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Al final decidimos no entrar en el castillo y bajamos unas escaleras que había al lado de la plaza que nos llevaban directamente al puerto. Estaba muy animado principalmente de pescadores que en sus barcas o mostradores improvisados vendían la pesca recién sacadita del mar, lástima no tener una cocina para poder comprar ese pescadito fresco y comérnoslo allí mismo.

Pasamos un rato muy agradable allí disfrutando de las preciosas vistas del puerto y del castillo y después de tomarnos un café en el VOGUE BAR (4 capuchinos-6€)deshicimos el camino hasta el aparcamiento y nos fuimos para Segesta.

Vistas varias del puerto

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Pescadores vendiendo su mercancía

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Castillo y alrededores

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SEGESTA

A sólo 17 kms. y en una media hora, llegamos al recinto arqueológico de la antigua ciudad griega de Segesta, situada en medio de un paraje rupestre.

Había bastante gente para la época del año en la que estábamos, pero claro, muchos eran excursiones de colegios e institutos, como nos suele pasar siempre que viajamos en estas fechas. Después de comprar la entrada, como el teatro griego se encontraba un poco retirado y sobre todo que era un camino ascendente, tomamos un autobús que nos llevaba hasta arriba por 1,50€

Después de estar esperando un ratito el autobús, al sol, (que yo aproveché para pedir más folletos aún de la zona en un kiosco de información que había a la entrada), nos metimos como sardinas en lata a pesar de que el conductor no quería que subiéramos pero como el trayecto era corto, al final accedió y todo por ahorrarnos unos 10 minutillos. El autobús nos dejó arriba del teatro griego, desde allí había unas vistas impresionantes del templo y todo el valle.

El teatro está muy bien conservado y es utilizado cada año para manifestaciones culturales de todo tipo

Segesta. Recinto arqueológico.

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El camino de regreso como era cuesta abajo,  decidimos irnos andando pues así podíamos tirar fotos de las diferentes perspectivas del templo que teníamos en cada punto, hacía una temperatura buenísima y el campo estaba precioso, lleno de flores, principalmente margaritas.

El templo dórico  inacabado de Segesta (de finales del siglo V a. C.) está construido en una cima justo fuera de la ciudad de la antigua Segesta. Es uno de los templos griegos mejor conservados. Seguramente por varias causas a la vez: por su aislamiento arriba de un cerro, sin tentaciones de utilizarlo para materiales de construcción locales, y porque nunca ha sido profanado debido a que no se había completado. Nunca se le puso tejado, y sus columnas permanecen en bruto, esperando ser estriadas.

Fue construido por la gente de Elimia, probablemente alrededor de 430-420 a. C., pero nunca se acabó. Es un templo dórico de un tipo períptero con columnas de 6×14 sobre una base 21×56. La estructura del templo está intacta con el tímpano en su lugar. Las columnas no son estriadas, los tabuladores utilizados para levantar los bloques están todavía presentes en la base, y no hay ninguna traza de una nave o un techo.

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Al terminar nuestra visita tomamos nuestro coche de nuevo y emprendimos camino con dirección a Erice (punto D del mapa).

ERICE

Erice es una población de la provincia de Trapani, situada en el monte San Giuliano, a 751 m de altura y de casi 30.000 habitantes.

Para llegar hasta allí seguimos la ruta que nos marcó el GPS y era una carrera bastante complicada por lo estrecha, pronunciadas cuestas y curvas para ascender por toda la montaña hasta lo más alto. Creo que hay dos formas de llegar más por otra carretera algo mejor que nos lleva a Trapani, que fue la que tomamos a la vuelta, y desde Trapani también se puede subir en funicular . A pesar de todo y debido a la altura disfrutamos de unas vistas preciosas de Trapani y la costa. Cuando llegamos a la entrada del pueblo dejamos el coche en un aparcamiento obligado pues la visita es toda peatonal y entramos por Porta Trapani que es una de las tres puertas de la ciudad, las otras dos son las de Spada y Cármine.

Nada más cruzarla, tomamos un aperitivo en la Pizzería Venus que es uno de los dos restaurantes que hay a la entrada, unas porciones de pizza con unas cervezas y nos dirigimos hacia la plaza Matrice en cuya explanada se encuentra la Iglesia Madre o de Santa Mª de la Asunta y el campanario separado de la iglesia, aunque en realidad es una torre de vigilancia aragonesa de 1315. En la misma se encontraba una oficina de información donde entramos y nos ofrecieron comprar un ticket de 5€ que nos daba derecho a entrar en 4 monumentos. Con la entrada te entregan un planito (muy pequeño por cierto) de la ciudad donde están marcadas las dos rutas sugeridas para no perderte nada importante.

Plano de Erice

La ruta roja que va desde la Torre del Campanario hasta la Iglesia de San Giovanni y la ruta azul que va desde la Iglesia de San Isidoro hasta la de San Cataldo.

Iniciamos nuestro recorrido por la ruta roja y subimos a la torre del campanario y entramos en el Duomo del s. XIV, de estilo gótico, muy bonito y original por el color crema de sus techos y altar mayor.

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Continuamos por la vía Vittorio Emmanuel, visitando las iglesias que nos encontrábamos abiertas de las muchas que hay en Erice, la de San Alberto, San Salvador, San Martino, así como su gran cantidad de suvenires, hasta hasta llegar a la plaza Umberto, que aglutina la vida social de Erice, donde aprovechamos para tomarnos una cervecita en una de sus terrazas delante del ayuntamiento.

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Nuestro recorrido siguió por varias de sus empedradas calles, visitando más y más iglesias, unas por dentro y otras sólo por fuera, así como sus muchos rincones puertas y fachadas palaciegas, arcos, hornacinas, etc. hasta llegar a su punto más alto, el castillo y los jardines comunales, Giardino del Balio, donde el esfuerzo de subir las cuestas se ve recompensado con la paz y  las vistas.

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De vuelta del castillo nos metimos por algunas calles más pero ya sin seguir estrictamente la ruta marcada (la azul que era la que nos quedaba) y tomamos de nuevo camino hacia la Puerta de entrada “Trapani” a recoger el coche y seguir la ruta para Trapani. Allí perdimos mucho tiempo porque el aparcamiento era estrecho y no había suficiente espacio para sacar nuestro vehículo que era bastante largo. Después de maniobrar un rato nos fuimos para Trapani.

TRAPANI

La provincia de Trapani se encuentra en la parte más occidental de la región, extendiéndose entre el Mar Tirreno y el Canal de Sicilia.

Íbamos un poco cortos de tiempo, la programación de este día la pusimos demasiado compacta,  a priori no se sabe que le va a gustar más para quedarse más rato y restar tiempo de otras cosas. Como pretendíamos llegar a Selinunte antes de que cerraran a las 19:00 horas, debíamos de sacrificar algunas visitas, entre ellas Trapani y Marsala.

Realmente en Trapani entramos con el coche y dimos unas cuantas vueltas para hacernos una idea de como era  y después de venir de Erice, un pueblo tranquilo con calles estrechas y con mucho encanto, lo que vimos de Trapani, no nos gustó, una ciudad grande con calles anchas, mucho tráfico y ruidosa, para ver su casco antiguo como en casi todas las ciudades hay que aparcar y hacer el recorrido a pie, pero como dije antes, al ir con poco tiempo nos fuimos y ya de paso, sólo nos paramos un rato a ver las salinas y los molinos que se encuentran a la salida de la ciudad, a unos 20’ por la carretera de la costa, concretamente en Nùbia (Municipio de Paceco) con dirección a Marsala.

Sus paisajes son de un  particular atractivo, con blancas salinas entre las que destacan antiguos molinos de viento: esta es una de las más importantes zonas húmedas costeras, protegida por la Reserva Natural Salina de Trapani y Paceco.

Dentro del itinerario denominado “Via de la Sal” enfila su hilera irregular de molinos que dibujan un bonito paisaje . Los túmulos de sal, cubiertos de tejas de terracota parecen mantas que salvaguardan la sal.

Existe un pequeño “Museo de la sal” situado en un antiguo molino, aunque la puerta estaba abierta en ese momento y entramos, no había nadie atendiendo, echamos un vistazo y nos salimos.

Trapani. Molinos de viento

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Pasaban las 17’15 cuando salimos de los molinos para dirigimos hacia nuestro siguiente destino. Esta era la segunda vez que el GPS contradecía las señales de tráfico y por hacer caso a estas dimos bastante rodeo para llegar a Selinunte.

La ruta siendo bastante directa como podéis ver en el mapa, de unos 70 Kmts., lo que en 1h 40’ aproximadamente tardaríamos en llegar al reciento arqueológico, lo hicimos en un poco más, con lo cual al llegar a Selinunte no nos dejaron pasar pues ya estaba cerrada la taquilla para comprar los tickets, así que volvimos al día siguiente.

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SCIACCA

De allí nos fuimos hacia Sciacca que era donde habíamos reservado un B&B para pasar la noche.

Aunque nuestro alojamiento estaba en una zona céntrica, tuvimos que atravesar prácticamente la ciudad hasta llegar a él y fue lo que vimos de Sciacca, era una ciudad que a simple vista nos gustó, se veía bastante animada y con lugares con encanto y nos dio mucha peno no tener más tiempo para patearla, aunque pensamos que cuando nos alojáramos daríamos una vuelta por la ciudad, pero estábamos tan cansados que ya no tuvimos energía nada más que para salir a cenar.

El Garibaldi Relais, aunque estaba en una calle peatonal, se podía acceder fácilmente a través una estrecha calle perpendicular para descargar las maletas y el dueño del establecimiento amablemente acompañó al conductor hacia unos aparcamientos cercanos que aunque eran zona azul, al ser de noche el ticket salió muy barato asumiendo dicho pago el propietario.

El B&B era el hotel más modesto de los que estuvimos en Sicilia, tenía pocas habitaciones no se si eran 8 ó algo así atendidas directamente por sus dueños, una pareja encantadora. Las habitaciones no tenían lujos y su decoración era un poco retro pero estaba muy limpio y estuvimos muy a gusto.

Para cenar nos aconsejaron que bajáramos al puerto a alguno de los varios restaurantes que se encuentran allí. Estábamos prácticamente enfrente, pero en la parte alta de la ciudad por lo que tuvimos que bajar muchos tramos de escaleras hasta llegar al puerto.

En la Calle Largo de San Paolo núm. 4 estaba el Restaurante Porto de San Paolo, aunque la terraza tenía unas bonitas vistas al puerto cenamos en uno de sus grandes salones interiores. Después de tomar un buen pescado fresco con unas botellas de vino Siciliano, aquí fue donde tomamos por primera vez el exquisito vino blanco siciliano Leone, que nos acompañaría en casi todas nuestras comidas en la isla, nos fuimos a dormir.

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