13 may. 2011

SICILIA: CAPÍTULO IV–PALERMO-MONREALE / 2ª PARTE

 

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Día 2º – Jueves 28/04/2011

Itinerario:  PALERMO-MONREALE-PALERMO

Continuación de Palermo ….

Pasando la catedral y continuando por Vittorio Enmanuelle, a 350 m., está la Porta Nuova, justo al lado del Palacio de los Normandos, alzada en 1460 para abrir la Vía Vittorio Emanuelle. Su techamen cubierto de azulejos es sin embargo una reforma de 1535, para conmemorar la entrada triunfal del emperador Carlos V tras la victoria en Túnez. La restauración de 1696 para “parchear” los destrozos del terremoto añadió los 4 moros (de la cara opuesta)

Porta Nuova

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De allí, nos dirigimos a la Capilla Palatina que se encuentra dentro del Palacio de los Normandos, aunque había que pasar por la puerta de este, actualmente dedicado a sede de la Asamblea Regional Siciliana, su entrada estaba a la espalda, por la Plaza del Parlamento, 1.

La entrada costaba un poco cara, 9€ en total porque llevaba incluida una visita (2€)  a la Sala Duca di Montalto, donde tenían una exposición de “Garibaldi en Sicilia” y a las murallas púnicas.

La Capilla Palatina, una obra maestra de los musulmanes que en 1143 confeccionaron el  y maravilloso artesanado de muqarnas decorado con figuras e inscripciones cúficas.
Para acceder a la capilla pasamos por el patio interior columnado, y las escaleras de ángulos rectos que dan una perspectiva insospechada del patio.

Revestida de gigantescos mosaicos de fondo de oro, se suceden imágenes religiosas mezcladas con elementos naturalistas. Asombra la luminosidad de una capilla sin entradas de luz, y que despliega una explosión de colorido que se multiplica gracias a los mosaicos poblados de apóstoles.

Construida en 1192 en estilo gótico normando, esta pequeña capilla de tres naves posee unas medidas de 33 metros de largo y trece de ancho.

Siguiendo la nave central, y guiados por dos hileras de columnas de mármol de colores diferentes, llegamos al espacio sobre el que sea alza la cúpula, donde el Pantocrátor está escoltado por una serie de ángeles con las alas desplegadas.

Destaca también el mosaico que forma el fondo de la capilla de la nave lateral izquierda, en el que San Juan predica en el desierto delante de las montañas de Oriente y el cielo majestuosamente representado.

Las fotos creo que hablan por sí solas, fue otra de las maravillas que pudimos contemplar en Palermo.

Capilla Palatina

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Muy cerca de allí esta la Iglesia de San Giovanni degli Eremiti en la avda. de Benedittine, 3 ya desde lejos destacaban sus brillantes cúpulas rojas, de evidente cultura árabe, del s. XII, su campanario en cambio es de estilo gótico.

El claustro, con un lujoso jardín, es la parte mejor conservada del antiguo monasterio, que se destaca por sus pequeñas columnas dobles decoradas con motivos vegetales en sus capiteles y que soportan arcos ojivales.

Iglesia de San Giovanni degli Eremiti

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Continuamos caminando por la Vía Albergheria hasta llegar a la plaza Ballaró, para ver otro de los mercados históricos y callejeros de Sicilia, concretamente el más antiguo de la ciudad. Este mercado estaba ubicado en una zona bastante derrumbada, había edificios que daban pena verlos, ni en Croacia, con una guerra relativamente reciente, habíamos visto el año anterior, tantos restos tan significativos de la misma. Poco han evolucionado en ese sentido en Sicilia, los isleños ya se habrán habituado a esa imagen y a lo mejor no les parece nada extraño, pero nos llamaba la atención que había algunos edificios aún con agujeros en sus fachadas de los bombardeos de la 2ª guerra mundial.

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Llegamos al mercado Ballaró este es aún mayor que el de la Vucheria, pescados, carnes y verduras, muchas variedades de verduras que aquí en España no tenemos y otras que ya las vendían cocinadas, bien asadas, en vinagreta, etc..

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De allí, de nuevo entre laberinto de callejuelas estrechas nos dirigimos otra vez a la Iglesia de la Martorana que ya estaba abierta, su entrada no costaba dinero, solo un donativo voluntario.

La Martorana, también denominada Santa María del’Ammiraglio. Iglesia normanda del s. XII, modificada en los siglos XVI y XVII para añadirle la fachada barroca. Su interior dividido en dos partes, una con los techos decorados de mosaicos bizantinos (anteriores a los de la Capilla Palatina y más ricos), y otra con dos naves, añadidas en el XVII, con frescos de Borremans XVIII. Actualmente la iglesia se utiliza como centro de culto del rito ortodoxo griego. Es muy bonita también pero a mi me pareció un poco oscura, no contaba con la iluminación de la Capilla Palatina, por ejemplo.

Interior de la Iglesia de la Martorana

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A continuación nos dirigimos hacia plaza Marina y los Jardines de Garibaldi, es una zona donde hay grandes edificios oficiales, iglesias y palacios, ya era un poco tarde y estaba todo cerrado por lo que sólo los vimos por fuera, callejeando salimos al puerto, Foro Umberto I, vimos la otra puerta de entrada a la ciudad, Puerta Felice al inicio de Vittorio Enmanuelle, justo en línea recta a 1,800 mts. de Porta Nuova.

Hicimos un descansito en un bar llamado “Calamuri” en la Via Francisco Matera donde nos tomamos unos mojitos y un aperitivo para seguidamente irnos a un par de manzanas de allí, cerca de la plaza de la Kalsa,  en la Via Torremuzza, paralela al Foro Umberto I donde tomamos nuestra cena, en un bar muy local, no recuerdo el nombre, con gente de la ciudad, nada turístico, donde quedamos encantados y a buen precio.

El Puerto

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Porta Felice

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Ya era un poco tarde y estábamos lejos del hotel, decidimos coger un taxi, pero como no había ninguna parada cerca ni podíamos pararlo por la calle, al no tener el número de ningún taxista, emprendimos el viaje de vuelta andando, que se hicieron un poco largos los casi 2,5 kms. que nos separaban de él por el cansancio acumulado de todo el día, fueron aproximadamente unos 15 kms. caminando, pero aunque quedamos exhaustos, estábamos encantados del maravilloso día pasado en Palermo y el montón de cosas interesantes que habíamos disfrutado con los cinco sentidos.

Nos quedaban muchas cosas, por supuesto, pero el día no daba para más y si había algo que tuviéramos mucho interés ya lo veríamos el último día que pasaríamos también la mañana allí ya que nuestro vuelo de vuelta no salía hasta por la tarde.

Llegamos al hotel que nos merecíamos un buen descanso pues era uno de los día más intensos que viviríamos en Sicilia.

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