12 may. 2011

SICILIA: CAPÍTULO III–PALERMO-MONREALE / 1ª PARTE









Día 2º – Jueves 28/04/2011
Itinerario:  PALERMO-MONREALE-PALERMO
 
 
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Desde el Hotel de Palermo a la Catedral de Monreale:  18,80 km. – 38’ (ida y vuelta)
Esta mañana, para aprovechar el día salimos temprano del hotel, cogimos nuestro Zafira y emprendimos camino hacia Monreale, esa pequeña población situada en el extrarradio de Palermo, en lo alto de un monte llamado Mons Regalis y que estando tan cerca de la capital, a solo unos 8 kmts., era una visita obligada principalmente por su famosa catedral y claustro.

A pesar de nuestros GPS’s y la cercanía como ya he comentado antes nos costó un poco de trabajo llegar pues hubo un punto en el que no le hicimos caso al GPS y si te desvías al salir de Palermo, te metes en un laberinto de carreteras de la que te es difícil salir.

Al llegar a Monreale aparcamos el coche en unos aparcamientos que se encuentran a la entrada (2€), hay que subir unas pequeñas escaleritas y caminar un poquito y enseguida se llega al Duomo.

Exteriormente no es tan llamativa como su interior, cuando entras tras cruzar la puerta y dejar atrás dos grandes estatuas a ambos lados de la misma, te quedas con la boca abierta de la maravilla que te encuentras.
 
La sublimidad de la obra no es apreciable desde el exterior aunque para las puertas de bronce (1186) se recurriera a Bonanno de Pisa, autor de la famosa torre homónima quién retrató en sus 46 paneles escenas del Antiguo y el Nuevo Testamento.
Los mosaicos del interior de la catedral de Monreale necesitaron 2.200 Kg de oro y cubren casi 6.000 metros cuadrados de superficie. No fueron finalizados  hasta 1182 y participaron artistas griegos, bizantinos sicilianos y probablemente artistas venecianos enviados por el Papa para los mosaicos posteriores de la nave y los muros.
La temática abarca la Creación hasta la Pasión de Cristo, siguiendo una cronología lineal en el sentido de las agujas del reloj. El ábside lo preside un Pantocrátor que corona la jerarquía de Virgen, ángeles y santos.
Los transeptos contienen los cuerpos de los Reyes Guillermo I y II al sur (derecho), y de Margarita, Roger y Enrique, la mujer e hijos de Guillermo I al norte (Transepto izquierdo).
Después de pasarnos un buen rato contemplándola y haciendo mil fotos como veréis a continuación, nos salimos para visitar el claustro que tiene su entrada por un lateral de la misma.
También se pueden subir los 180 escalones que llevan al tejado y que nos ofrecen una panorámica de Palermo y del claustro, pero mis acompañantes no estuvieron por la labor.
 
Exterior Catedral de Monreale
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P42891961_thumb  Imagen-0311_thumb  P42891991_thumb   P42892001_thumb
Interior Catedral de Monreale
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El claustro, aunque su entrada es cara, 6 €(menos mal que la catedral había sido de entrada gratuita para nosotros porque a los grupos les cuesta 2€), merece la pena pagar ese dinero para ver las 228 columnas en las que se apoya, alternando una lisa con una decorada y las de las esquinas labradas y rematadas en unos capiteles muy trabajados. Los arcos denotan una fuerte inspiración árabe.
 
   Imagen-0321_thumb   Imagen-0341_thumbP42892061_thumbP42892071_thumbP42892081_thumbP42892091_thumbImagen-0461_thumb     P42892111_thumb  Imagen-0431_thumb 
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Terminada nuestra visita a Monreale regresamos al hotel en Palermo (esta vez llegamos recto sin ningún tipo de contratiempo) para dejar el coche porque la visita a la ciudad había que hacerla caminando, patear todos sus rincones.

Plano del centro de Palermo
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Palermo, capital de Sicilia, es una joya cubierta del polvo de la historia, de las desgracias que han reportado los desastres naturales en forma de terremotos, y del lastre que han provocado la especulación inmobiliaria, la miseria y el paro o los crímenes de la mafia. Al final si obviamos estos apuntes que no explican la totalidad de la realidad palermitana, nos encontraremos con una asombrosa ciudad, repleta de piedras con historia.
Las dimensiones de la periferia de Palermo, hacen de esta metrópolis siciliana, la ciudad más grande de Sicilia (más de 800.000 h.), y unas de las más pobladas y ricas culturalmente del Mediterráneo Antiguo.
Siendo una ciudad tan abigarrada, Palermo tiene un trazado poco regular, con calles estrechas, incluso las relativamente importantes, con distancias asumibles. (La Sicilia)
Comenzamos por el Teatro Máximo de nuevo, ahora teníamos que verlo de día y el ambiente que había en la plaza Giuseppe Verdi, llena de gente, coches de caballo y vendedores ambulantes. Intentamos acceder al interior pero más allá de hall principal nos impidieron la entrada por lo que nos quedamos sin ver su espléndida sala de  cinco pisos de palcos  que dan cabida a 3200 espectadores.
Es el mayor de los teatros de ópera de Italia y el tercero más grande de Europa. Está dedicado al rey de Italia Víctor Manuel II.
De estilo neoclásico, fue construido sobre los terrenos resultantes de la demolición de la iglesia de le Stimmate y del monasterio de San Guiliano, a finales del siglo XIX.
Tiene una monumental escalinata y a  los laterales de ésta se encuentran dos leones de bronce con alegorías de la Tragedia y la Lírica. Sobre las seis columnas se puede leer "L'Arte innova i popoli e ne rivela la vita": el arte renueva los pueblos, y en ellos revela la vida. En lo alto del edificio hay una cúpula semiesférica. El esqueleto de la cúpula es una estructura metálica reticular que se apoya sobre un sistema de rodillos que permiten los movimientos provocados por los cambios de temperatura. (Wikipedia)
Teatro Massimo
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Para dirigirnos hacia el mercado de la Vucciria tomamos por una callecita peatonal que sale frente al teatro, Via Bara all’Olivella,  llena de veladores de restaurantes y suvenires, para salir a la Via de Roma, una de las avenidas más anchas de la ciudad, hasta encontrarnos con la plaza de San Domenico, donde está ubicada la iglesia del mismo nombre, con su majestuosa fachada barroca de los ss. XVII y XVIII.
 
Iglesia de San Domenico
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Continuamos caminando detrás de la Iglesia de San Domenico y entre callejuelas, hallamos el fascinante mercado de la Vucchiria. Su nombre deriva del francés, boucherie, es decir carnicería. Creció a partir de los siglos X-XII alrededor de la plaza Caracciolo y la vía Argenteria. Los puestos de fruta, pescado, carne, quesos, especias, gangas, etc..te recuerdan más a una ciudad árabe que a una europea, la mezcla de olores, colores y el griterío de sus vendedores, es tan indescriptible como inolvidable.
 
Mercado de la Vucchiria.
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Entre los puestos del mercado descubrimos una vinería y entramos a tomarnos un vinito de la tierra ya que era la hora del aperitivo y por supuesto probamos el famoso Marsala, delicioso. Aquí os muestro foto del vino que tomamos así como del lugar con el simpático camarero que nos atendió.
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Al final de la calle, el mercado terminaba en una plaza, también llena de kioscos pero de comidas, nos tomamos nuestro primer aperitivo en uno que vendían pulpo, recién cocidito allí mismo y troceado. Mientras nos deleitábamos con nuestro pulpo que aunque estaba muy rico, ni punto de comparación con nuestros pulpos gallegos, vimos que al lado había otro puesto donde podíamos probar el famoso pane ca’meusa esto es una de las cosas más típicas de la gastronomía palermitana, consiste en sofreír con manteca de cerdo el bazo cortado en láminas y servido en pan de hamburguesas con queso rallado. Tomamos 2 panis con una cerveza de 65 cc (8€) y servido con todo el agrado del mundo por su propietario Giuseppe Basile, que él mismo nos indicó que visitáramos en You Tube los videos que otros turistas han insertado anteriormente y que os pongo a continuación.

Alguna gente que pasaba y desconocía la fama de esta comida típica pensaba que eran setas y cuando le decíamos lo que era buaahh, sentían un asco tremendo, pues yo tengo que decir que a nosotros nos encantó, hay que probar todo lo típico de los lugares a donde viajas pues a veces con los escrúpulos nos perdemos deliciosos manjares. A lo mejor esta misma comida servida en un restaurante para comer con cuchillo y tenedor no hubiera sabido lo mismo pero la mezcla del ambiente del lugar, la simpatía de los sicilianos, la originalidad del producto, el Marsala y el hambre que ya había a esas horas hicieron que disfrutáramos muchísimo de nuestro aperitivo palermitano.
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Giuseppe Basile en el Mercado de la Vucchiria

A escasos metros de allí, estaba la Antica Focacceria “San Francesco” en la Via A. Paternostro, 58, que era el lugar a donde nos dirigíamos para tomar nuestro pane ca’meusa por las referencias que traíamos, pero como ya lo probamos en el mercado aprovechamos aquí para deleitarnos con otro de los productos típicos de Palermo, en ese caso un postre, los cannolis.
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De aquí salimos a unas de las más famosas avenidas de Palermo, más que nada por la concentración de la mayoría de sus monumentos, la Via Victorio Enmanuele.  Es una calle llena de comercios, aunque se entremezclan como es habitual en todo Palermo con algunos edificios medio derrumbados. Esta calle me decepcionó mucho pues cuando la había visto en los planos aparecía como una de las tres arterias más importantes de la ciudad, me la esperaba espaciosa con al menos dos carriles para cada sentido y unas amplias aceras, nada más lejos de la realidad, sólo tenía dos carriles en un solo sentido dirección hacia el mar y la mayoría de las veces había coches aparcados en un carril quedando sólo uno libre para la multitud de vehículos que desfilaban por ella, ya sean coches, motos, motocarros, carros, etc. Aunque el tráfico era intenso, menos mal que como peatones no estaban las aceras muy masificadas por lo que pudimos andar tranquilamente disfrutando de sus edificios y sus numerosas tiendas de cerámicas, suvenires, ropa y muchas imágenes y artículos  religiosos.

Llegamos a la Plaza Vigliena, donde se encuentra el centro del Palermo histórico,  que es la intercesión de Victorio Enmanuelle con Vía Maqueda. Esta plaza sí era realmente espectacular por la originalidad de sus cuatro fachadas  cóncavas, de ahí el nombre y más conocida como Quatro Canti.
En las fachadas, que son edificios del siglo XVIII en honor al virrey bajo cuyo mandato se finalizó la construcción de los cuatro palacios barrocos, se articulan en tres órdenes de estilo dórico, jónico y corintio en las tres plantas de los edificios, estatuas con distintas representaciones.

El primer orden posee cuatro fuentes que simbolizan las cuatro estaciones mientras que el segundo contiene las estatuas de los reyes españoles Carlos V, Felipe II, Felipe III y Felipe IV. Sobre ellos en el último plano las estatuas de las cuatro santas de Palermo: Oliva, Ágata, Ninfa y Cristina.
 
Quatro Canti
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De aquí nos desviamos un poco hacia Via Maqueda y nos adentramos unos pasos para ver la plaza de Pretoria con su espectacular  y más curiosa fontana de la ciudad.

La fuente ocupa el centro de la plaza, y se levanta a un nivel más alto que la Vía Maqueda. Las pilas con agua se disponen en tres niveles concéntricos, rodeados de estatuas representando monstruos, animales mitológicos, y los cuatro ríos de Palermo, el Oreto, el Papireto, el Gabriele y el Maredolce. n su momento fue denominada La fuente de la vergüenza debido a la desnudez de las estatuas.

Después de pasear por las estrechas callejuelas del Palermo centro te topas de pronto con esta plaza rodeada de algunos interesantes edificios de arquitectura notable como el Palacio Senatorio o palacio municipal y las iglesias de Santa Catalina y de San Giuseppe dei  Teatini, colocadas una enfrente de la otra con magníficas cúpulas que dominan las vistas y en el centro la verdadera estrella del lugar, la fontana pretoria, hacen que adquiera una majestuosidad aún mayor.

Plaza de Pretoria
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Tras ella, se encuentra la no menos famosa Plaza de Bellini, donde están ubicados el Teatro Bellini así como otra dos iglesia de obligada visita, la Martorana y la de San Cataldo, la primera, aunque su fachada se encontraba en obras se podía visitar el interior aunque no en ese momento ya que eran sobre las 14:00 horas y no abrían hasta las 15:00, decidimos seguir nuestra ruta y volver más tarde.

Iglesia de La Martorana (exterior)
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Iglesia de San Cataldo
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Retomamos la vía Vitorio Enmanuelle hasta llegar a la Catedral, otro de los edificios que te dejan con la boca abierta, aunque su interior no es tan llamativo y más aún después de haber visto la de Monreale, el exterior de la misma y la plaza donde se ubica son realmente espectaculares.

P4289252_thumbAntes de entrar a visitarla, hicimos un alto para tomar un café en un kiosco en una callejuela de enfrente y fue nuestra primera sorpresa por los mini cafés que sirven en Sicilia, en general en toda Italia es así, pero ya no me acordaba y nos quedamos sorprendidos, después vendrían muchos más, iguales a este primero que cada vez que pedíamos un expreso por un precio rondando un euro, nos servían este dedal de café.
La Catedral, dedicada a Santa María, es un colosal edificio mezcla de diversos estilos y uno de los mejores testimonios del paso de diferentes civilizaciones por la ciudad, sus distintas  formas arquitectónicas son frutos de haber sido construida en varias etapas: Primeramente fue una mezquita bizantina, sobre la que, en 1185, el arzobispo de Palermo Walter Ophamil mandó levantar un templo de planta basilical con tres ábsides; en el siglo XV se le añadieron las dos torres que flanquean la gótica portada principal, renacentista es su portada sur, y el aspecto actual es neoclásico del XVIII.
La Catedral de Palermo
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